Indecopi detecta fallas en autos Kia: conoce los vehículos

Por Edwin Gamboa, fundador Caja Negra

En el Perú, hay cosas que uno ya asume como naturales: el pan con más aire que harina, las marchas que no cambian nada, y que cuando tu auto se incendia, es probable que Indecopi recién esté calentando motores para emitir una alerta. Esta vez, la institución encargada de protegernos ha descubierto—¡oh sorpresa!—que 200 vehículos Kia circulan con fallas que pueden poner en riesgo la vida de sus conductores. Pero tranquilos, la alerta llegó solo unos cuantos años después. A este ritmo, pronto sabremos que los Incas también fueron víctimas del servicio postventa.

Los modelos afectados no son precisamente recientes: Kia Mohave (2009-2014), Kia Sportage (2008) y Kia Stinger (2018). Sí, leyó bien. Estamos hablando de vehículos con más de una década en las pistas. O sea, mientras usted ya cambió batería, llantas, radiador y hasta medio motor, Indecopi recién se entera de que podían matarlo.

¿Y qué dice la autoridad? Que el proveedor deberá “revisar” y “eventualmente reemplazar” algunas partes críticas del vehículo. Pero eso sí, con tiempo: los repuestos llegarán “en un plazo de 90 días hábiles”, lo que en Perú significa cuando haya menos tráfico en Aduanas, menos paro de transportistas, menos sol, y menos vergüenza.

¿La causa? Defectos de fábrica que podrían causar desprendimientos, pérdida de tracción y hasta incendios. ¿Y la reacción de Kia Import Perú? “Ya habilitamos los canales de atención”. Una frase tan vacía como “estamos trabajando por ti” o “esto es una reforma estructural”.

Y como broche de oro, la institución reguladora del consumo, la que supuestamente defiende al ciudadano frente a los gigantes del mercado, termina pareciendo más un buzón de sugerencias con Wi-Fi. Porque, aceptémoslo: si Indecopi fuera un airbag, no se inflaría ni con compresora.

Cuando una entidad estatal avisa sobre un riesgo más de una década después de que el producto salió al mercado, no se llama prevención, se llama negligencia institucional crónica. Kia cometió el error inicial al colocar en las pistas vehículos potencialmente inseguros. Pero Indecopi cometió uno más grave: permitir que esos vehículos sigan circulando durante años sin decir ni una sola palabra.

En un país donde las tragedias siempre parecen predecibles y las alertas llegan después del velorio, esta no es una excepción: es la regla.

Reflexión final
¿Cuántos vehículos inseguros más circulan mientras Indecopi se toma su tiempo?. ¿Cuántas marcas se sienten cómodas sabiendo que, incluso si cometen errores graves, el castigo será una multa menor que el costo del silencio?. En un Perú donde la seguridad del consumidor vale menos que una promoción 2×1, la respuesta es clara: aquí, más que alertas, necesitamos una alarma nacional que despierte a los que deberían estar atentos.

Porque si dependemos de las alertas del Estado, lo mejor es rezar para que el próximo defecto venga con instructivo de milagros.

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