¿Tu casa tiene seguro contra desastres naturales?

Por Edwin Gamboa, fundador, Caja Negra

En el Perú, los sismos son tan frecuentes como las excusas gubernamentales, pero hay algo que se mueve aún más rápido que las placas tectónicas: el cobro silencioso de seguros que nadie explica. Porque aquí no solo tiemblan las casas, también se tambalea la transparencia, la planificación y, sobre todo, la responsabilidad del Estado. Mientras la población se pregunta si su techo resistirá el próximo movimiento, los bancos ya están cobrando por si acaso, y el gobierno, como de costumbre, bien gracias. ¿Dónde está Dina Boluarte?. Tal vez evaluando un “Plan Sismo con Rostro Humano”. Tal vez esperando que le hagan la maqueta.

El sismo de 6.1 del pasado 15 de junio no solo sacudió Lima y Callao, también dejó expuesta, una vez más, la fragilidad estructural del país. Escuelas rajadas, centros comerciales clausurados, casas agrietadas… y ninguna respuesta articulada del Estado. Pero eso sí: si usted tiene un crédito hipotecario, el seguro ya le está siendo descontado. Porque en el Perú, la banca se adelanta más que el propio COEN.

La Asociación Peruana de Empresas de Seguros (APESEG) ha confirmado que millones de peruanos pagan seguros contra sismos sin siquiera saberlo. No lo anuncian, no lo explican, pero lo cobran. Un mecanismo perfecto: si ocurre un desastre, el usuario no sabe que está cubierto; si no ocurre, el banco igual cobra. Un “modelo de previsión” digno de estudio… en una facultad de marketing, no en una de ética.

¿Y qué pasa con el Estado?. Pues se lava las manos más rápido que cuando se trata de asumir culpas. Las autoridades no promueven una cultura aseguradora, no garantizan acceso equitativo a seguros ni fiscalizan el mercado con rigurosidad. Y claro, como no es rentable politiquear con pólizas, simplemente lo ignoran. Eso sí, después del sismo todos salen en televisión a declarar su «preocupación» y prometer nuevas inspecciones. De ahí no pasa.

Y cuando se trata de seguir asegurado tras pagar tu casa, el sistema te empuja al abismo. Solo 12 de cada 100 personas continúan con un seguro después de terminar su crédito. ¿Por qué?. Porque nadie te enseña, porque nadie te informa, porque el Estado nunca está donde debe estar. A estas alturas, esperar un plan nacional de aseguramiento contra desastres naturales es más ingenuo que confiar en que el próximo gobierno cumplirá sus promesas.

El terremoto no solo es geológico, también es moral. En este país, las placas se mueven, pero las autoridades no. Tenemos un sistema bancario que lucra con la ignorancia, un gobierno que omite por costumbre, y una ciudadanía que carga la cuenta sin saber siquiera que ya la está pagando. ¿Cómo es posible que vivamos sobre un suelo frágil, en casas frágiles, con instituciones aún más frágiles, y el único blindaje que nos ofrezcan sea una póliza escondida entre las letras pequeñas de un contrato?.

Reflexión final
Si el Perú fuera una vivienda, ya estaría en demolición preventiva. El verdadero sismo no es el que sacude nuestras paredes, sino el que evidencia que seguimos sin un Estado capaz de anticiparse, sin autoridades capaces de informar, y sin líderes capaces de proteger. Mientras tanto, los bancos seguirán cobrando y el gobierno seguirá temblando… pero de miedo a hacerse cargo. Porque aquí, cuando se cae una casa, también se derrumba lo poco que quedaba de dignidad estatal.

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