Por Edwin Gamboa, fundador Caja Negra
Interbank ha innovado una vez más: ahora cobra por no tener suficiente dinero. Porque en el Perú, ser pobre ya no solo significa sobrevivir con lo justo, ahora también significa pagar comisiones. A partir de hoy , si no llegas a los gloriosos S/ 200 de saldo promedio, prepárate para el tarifario de la vergüenza. Sí, el banco que perdió los datos de millones de clientes cree que la solución no es invertir en seguridad, sino castigar al usuario que menos tiene.
¿Tienes menos de S/ 200 en tu cuenta?. Bienvenido al club del cobro por respirar. Tu primer depósito será gratis —un gesto humanitario—, pero el segundo ya cuesta S/ 10. ¿Quieres retirar tu dinero por tercera vez en el mes? Otros S/ 3. ¿Transferir a otro banco más de S/ 500? S/ 4.50. Y si lo haces por un canal que no sea Plin, más vale que tengas calculadora. Porque cada movimiento es una multa encubierta.
Y mientras tanto, Interbank nos dice que esto es por “reorganización”. Claro, porque castigar al cliente con menos recursos es una forma muy creativa de reorganizar las finanzas. El mensaje es claro: si no generas utilidad, eres carga. Y las cargas… pagan.
Esto no es eficiencia, es cobro selectivo. No es inclusión financiera, es exclusión tarifada. Los bancos siempre han sido buenos para ganar dinero, pero Interbank ha subido el nivel: gana por cada centavo que te falta. Un verdadero homenaje al mérito financiero: si no tienes, paga más.
Y por si lo habías olvidado, este mismo banco fue hackeado hace meses, dejando al aire los datos personales de millones. ¿El resultado?. Un par de comunicados tibios, promesas de reforzar la seguridad… y ningún descuento a los afectados. Pero eso sí: que no se te ocurra hacer un depósito extra, porque ahí sí hay tarifa.
Plin, por ahora, se salva del nuevo menú de comisiones. Pero ya sabemos cómo empieza esto. Primero te lo dan gratis, luego te lo fraccionan, y cuando ya no tengas opción… bienvenido al combo. Mientras tanto, la propaganda bancarizada sigue hablando de innovación, agilidad, digitalización. Pero la única constante es la habilidad para encontrar nuevas formas de cobrarte por usar tu propia plata.
Interbank no está castigando movimientos, está castigando condiciones de vida. Convertir el acceso básico al sistema financiero en un servicio premium es un acto de desprecio cotidiano. Esto no es una decisión técnica: es un mensaje. Y el mensaje es brutal: si no tienes, estorbas. Y si estorbas, paga.
Reflexión final
En un país donde millones sobreviven al día, donde la informalidad es la norma y no la excepción, cobrar por ser pobre no debería llamarse estrategia financiera, sino abuso con disfraz. Pero aquí nadie dice nada. Porque si te quejas, te responden con una sonrisa digital, un correo automático o una fila de dos horas. Y cuando logres hablar con alguien, quizás te digan lo mismo que ya todos sabemos: «Es política del banco». Lo que no te dicen es que esa política es, simple y llanamente, una forma elegante de patear al que ya está en el suelo.
