En el Perú, gobierna quien cobra cupo… no quien firma decretos

Por Edwin Gamboa, fundador Caja Negra

Parece que en el Perú hay dos gobiernos paralelos: uno, el de Dina Boluarte y sus ministros, que se dedican a sobrevivir políticamente hasta el 28 de julio de 2026. Y otro, mucho más efectivo, que controla calles, barrios, negocios y vidas: el gobierno de los extorsionadores. Y mientras el segundo gana terreno cada día, el primero solo atina a mirar el calendario, rogando que el tiempo pase rápido… y sin mayores escándalos.

Porque seamos francos: ¿qué otra cosa están haciendo en Palacio y en los ministerios, además de calcular cuántos días les faltan para llegar a la meta del 2026?. Mientras el 32% de peruanos ve cómo las bodegas, peluquerías y restaurantes de barrio cierran por miedo, Dina Boluarte y su elenco de ministros se dedican a posar en eventos, firmar convenios que nadie lee y prometer “planes integrales” que nunca aterrizan en la realidad.

En Lima, la situación es todavía peor: el 50% de ciudadanos ha visto morir negocios en su barrio a manos del crimen. Medio Lima está secuestrada por bandas que cobran cupo, disparan sin reparo y ahora, para mayor eficiencia, envían amenazas por WhatsApp. Pero no pasa nada. Porque Dina y sus ministros están muy ocupados intentando evitar nuevas vacancias o explicando joyas, cofres y cirugías, mientras el país entero se convierte en territorio de extorsionadores.

El Tercer Reporte del Observatorio del Crimen y la Violencia es claro: el 60% de limeños vive en zonas declaradas en emergencia por inseguridad. Emergencias que, por cierto, sirven para tomarse fotos con militares en las plazas, pero no para desarticular redes criminales. Solo el 9% cree que esas declaratorias sirven para algo. El resto, ha aprendido que son puro humo.

Y mientras tanto, el crimen se moderniza: 70% de peruanos no sabe cómo detectar una estafa digital. Las extorsiones se han triplicado desde 2018, pero las cárceles siguen igual de vacías de extorsionadores. Es decir, ni con megáfonos ni con redes sociales, el gobierno logra ponerle freno a la mafia que, a estas alturas, parece el verdadero poder en el país.

¿Y dónde está el gobierno?. Pues ahí está: en piloto automático. Con ministros que, más que gobernar, se dedican a resistir hasta el 28 de julio de 2026. Como si el Perú fuera una pista de aterrizaje en turbulencia, donde el único objetivo es no estrellarse antes de la meta.

Mientras tanto, los negocios siguen cerrando, la gente vive con miedo y las balas siguen volando. El Perú, ese país maravilloso, está tomado por extorsionadores. Y no hay plan, decreto supremo ni discurso presidencial que detenga esta sangría. Porque para frenar a la delincuencia se necesita decisión política, coraje y algo que este gobierno no ha demostrado tener: liderazgo real.

Reflexión final
Dina Boluarte y sus ministros pueden seguir contando los días hasta el 2026. Pero el resto del Perú cuenta otras cosas: las balas en las calles, las puertas metálicas bajadas, las familias llorando a sus muertos, y los negocios que mueren uno tras otro.

¿Hasta cuándo podremos resistir un país tomado por extorsionadores, mientras sus supuestos gobernantes solo sueñan con sobrevivir políticamente?. Porque la verdad es cruda: en el Perú, hoy, gobierna quien cobra cupo… no quien firma decretos.

Y eso, señora presidenta, no se arregla con relojes, discursos ni operativos para la foto. Se arregla gobernando.

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