Pisco: Playa Roja es una de las siete maravillas naturales

Por Edwin Gamboa, fundador Caja Negra

¡Aplausos para National Geographic! Mientras en el Perú seguimos convencidos de que lo único que tenemos para mostrar es Machu Picchu y cebiche, la revista nos ha recordado que existe un lugar tan espectacular que lo catalogaron entre las siete maravillas naturales de Sudamérica: la Playa Roja de Paracas. Una franja de costa donde el mar y el desierto se dan un abrazo rojizo digno de cuadro de museo.

Pero, claro, ¿cómo iba a enterarse el gobierno peruano si está ocupado contando días para llegar al 28 de julio de 2026?. Dina Boluarte y sus ministros parecen no saber ni ubicar Paracas en el mapa, y PromPerú sigue demostrando que la única brújula que maneja es la que los guía de aeropuerto en aeropuerto para sus giras internacionales.

La Playa Roja no es solo arena bonita. Es un espectáculo geológico único en el mundo. Esas arenas rojas surgen de la erosión de la granodiorita de Punta Santa María, talladas durante miles de años por el mar y el viento. Allí, la costa peruana se convierte en un tapiz rojizo que parece sacado de Marte… pero con la ventaja de tener lobos marinos, delfines y 225 especies de aves revoloteando sobre el océano Pacífico.

¿Te imaginas el potencial turístico de semejante lugar?. National Geographic lo ve clarísimo: una maravilla natural digna de estar entre las siete más bellas de Sudamérica. Y mientras tanto, aquí, en la tierra de la indiferencia institucional, PromPerú está más ocupada redactando informes interminables, haciendo powerpoints llenos de eslóganes, o subiendo fotos de Machu Picchu a Instagram. Porque, para variar, parece que nadie ha escuchado hablar de la Playa Roja.

¿Dónde están esas partidas millonarias para promoción turística?. Porque presupuesto sí hay. Lo que no hay es visión, ni misión, ni objetivos… ni voluntad. Dinero para viajar a ferias turísticas en Berlín, Londres o Dubái sí se consigue. Pero para señalizar bien la ruta a Playa Roja, colocar servicios turísticos dignos o promover campañas internacionales… ahí sí todo se vuelve silencio administrativo.

Mientras tanto, los turistas extranjeros llegan por su cuenta —guiados por National Geographic y su espíritu aventurero— y se topan con un Perú que les muestra maravillas naturales de talla mundial… pero les ofrece cero infraestructura, cero información y cero estrategia turística.

La Playa Roja podría ser el nuevo ícono turístico del Perú. Podría estar en afiches internacionales, en videos virales y en la lista de deseos de cualquier viajero global. Pero está atrapada entre la desidia de los ministros y la inoperancia de PromPerú, que sigue creyendo que turismo es solo Machu Picchu y ceviche.

Reflexión Final
¿Hasta cuándo vamos a ser un país que permite que el mundo valore nuestras maravillas más de lo que las valoramos nosotros mismos? Dina Boluarte y sus ministros tienen la oportunidad de convertir la Playa Roja en un nuevo símbolo nacional, en un motor económico y cultural para Pisco y para todo el país.

Pero mientras en Palacio solo se preocupen por llegar respirando al 28 de julio de 2026, y PromPerú siga operando como una agencia de viajes VIP sin brújula, nuestra Playa Roja seguirá siendo la joya escondida que solo conocen National Geographic… y un puñado de viajeros valientes.

Porque sí: la Playa Roja merece brillar. Y el Perú, de una vez por todas, merece aprender a mirar sus tesoros… antes de que se sigan hundiendo en el mar de la indiferencia.

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