Por Edwin Gamboa, fundador Caja Negra
¡Bravo, Indecopi! Finalmente despierta, se sacude las legañas y nos avisa que 350 scooters eléctricos pueden convertirse en bombas sobre ruedas. Y lo hacen con un tono solemne: “Dejen de usarlos de inmediato.”
¿En serio, recién se enteran?. Mientras tanto, los peruanos andan felices sobre esos scooters, creyendo que contribuyen al medio ambiente, sin saber que en cualquier charco podrían quedar fritos como papa huayro.
Indecopi: siempre tarde…
Indecopi se ha convertido en el oráculo tardío del Perú. Todo lo predicen… pero después que pasa. Ahora nos cuentan que el modelo Roadtrip Black 4, vendido en Coolbox y Urbanrider, tiene un defecto de fábrica que permite la entrada de agua al compartimento de la batería. Resultado: riesgo de cortocircuito.
Lo increíble no es el defecto. Lo increíble es que se hayan enterado cuando ya hay 350 unidades rodando por calles y avenidas. ¿De verdad necesitamos que alguien termine electrocutado para que las autoridades hagan su trabajo a tiempo?.
La modernidad que puede freírte vivo. Porque en Perú todo lo “eco” es cool… hasta que explota. Los scooters eléctricos se convirtieron en el emblema de la modernidad sostenible. El tráfico está imposible, la gasolina carísima, y nada luce mejor que llegar a la oficina en tu scooter eléctrico, con casco, lentes oscuros y cara de héroe ecológico.
Pero ahora sabemos que ese heroísmo puede durar hasta la primera lluvia. Imaginen el titular: “Ejecutivo ecológico sufre cortocircuito en plena avenida Arequipa.”
La responsabilidad que nadie asume
Rash Perú S.R.L. —la empresa importadora— ha dicho que contactará a los usuarios y retirará los scooters defectuosos. Perfecto… sobre el papel. Pero la realidad es otra. ¿Cuántos consumidores leerán el comunicado?. ¿Cuántos seguirán paseando en su scooter, confiados en que “no pasa nada”?. En Perú, la cultura de la prevención es tan escasa como los inspectores de Indecopi en la calle.
Mientras tanto, Coolbox y Urbanrider continúan con sus promociones. Total, el negocio no puede parar. Indecopi: ni idea hasta que explota. Este episodio es solo el último de una lista de alertas tardías.
Recordemos los casos de bancos que desaparecen puntos de clientes, juguetes contaminados con plomo, o electrodomésticos que se prenden fuego solos. Siempre el mismo libreto:
El producto ya se vendió.
El daño está hecho.
Indecopi saca un comunicado.
Nadie asume nada.
Proteger al consumidor en el Perú es más lento que la conexión de internet en hora punta.
No se trata solo de scooters. Se trata de la eterna negligencia de las autoridades y de empresas que priorizan la venta sobre la seguridad. Mientras Indecopi siga actuando solo cuando huele a quemado, los peruanos seguiremos siendo conejillos de indias sobre dos ruedas, sobre cuatro, o sobre lo que esté de moda.
Reflexión Final
Querido lector, si tienes un scooter Roadtrip Black 4, guárdalo, devuélvelo o úsalo solo en desiertos sin agua. Porque en este país, la modernidad te puede dejar electrocutado… y el Indecopi solo llegará para repartir volantes.
