Por Edwin Gamboa, fundador Caja Negra
Mientras el Perú se hunde en la inseguridad, en ollas comunes vacías y en hospitales sin medicinas, en Palacio de Gobierno parece que alguien ha tenido una revelación divina: la presidenta Dina Boluarte se merece ganar más del doble de lo que ganaba hasta hace unas semanas.
Así, con apenas un 2 % de aprobación —y con suerte, porque cuando se publique esta columna probablemente ya esté en cero— Boluarte ha pasado de ganar S/ 16,000 a S/ 35,568 mensuales. No es chiste. Es decreto. Y es, sobre todo, un insulto.
El ministro de Economía, Raúl Pérez Reyes, trató de explicarlo con gráficos y tablas, diciendo que la pobre presidenta estaba “rezagada” respecto a sus pares en la región. Y que había que “ajustar su salario a estándares internacionales”.
¿Internacionales?. Será porque en el ranking sudamericano, ahora solo la supera Uruguay, cuyo presidente Luis Lacalle Pou gana USD 22,289 mensuales. Pero ojo: Lacalle gobierna con más del 70 % de respaldo. No con el 2 %.
Con su nuevo sueldo, Dina gana más que Gustavo Petro (Colombia) con USD 9,513; Gabriel Boric (Chile) con USD 8,092; Lula Da Silva (Brasil) con USD 6,205; Santiago Peña (Paraguay) con USD 5,400; Daniel Noboa (Ecuador) con USD 5,072; Javier Milei (Argentina) con USD 4,785; Nicolás Maduro (Venezuela) con USD 4,068; y Luis Arce (Bolivia) con USD 3,615.36.
Sí, señores. Boluarte, con 2 % de aprobación, gana más que Lula, Boric, Petro, Milei… Y ninguno de ellos ha logrado la proeza de tener el récord Guinness de presidenta más impopular de América Latina.
Mientras tanto, los peruanos siguen viendo extorsiones en mercados, balaceras en calles, techos de colegios cayéndose y ollas comunes que no tienen ni arroz para repartir. Pero para Palacio de Gobierno, la prioridad es “alinear salarios” para que nuestra presidenta no pase vergüenza ante sus colegas internacionales.
La narrativa oficial insiste en que es “apenas un ajuste técnico”. Pero para millones de peruanos que viven con menos de S/ 2,000 al mes, el nuevo sueldo de Boluarte es como organizar una fiesta de caviar en medio de un terremoto.
Peor aún, este aumento es el primer dominó que amenaza con caer sobre el bolsillo de todos: porque si la presidenta sube su sueldo, ¿qué impediría que ministros, congresistas, jueces y toda la burocracia de altos vuelos hagan lo mismo?
El problema no es solo el monto. Es el mensaje. Boluarte está diciendo que mientras el país se desangra, ella merece ganar más. Que gobernar con 2 % de apoyo tiene que valer algo. Que su permanencia en el cargo —por puro aguante político— debe compensarse con un jugoso cheque a fin de mes.
No hay forma ética ni política de justificar este aumento. Es legal, sí. Pero es profundamente obsceno. Es la prueba de que quienes están en Palacio viven en una burbuja donde el pueblo existe solo para llenar encuestas y pagar impuestos, pero nunca para ser escuchado.
Reflexión Final
Presidenta Boluarte: ni con S/ 35,568 mensuales, ni con tablas comparativas internacionales, ni con discursos técnicos podrá comprar lo único que no tiene: legitimidad.
Porque en este país, mientras usted sube su sueldo, la única subida real es la de la desesperanza. Y mientras escribe su próximo cheque, el Perú se pregunta cuánto más costará mantener a una presidenta con 2 % de aprobación… o con 0 %, después de leer esta columna.
