La OMS pide que suban un 50% los precios del alcohol, tabaco…

Por Edwin Gamboa, fundador Caja Negra

La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de lanzar su nuevo grito de guerra: suban un 50% los precios del tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas. Dicen que así salvaremos vidas y recaudarán un billón de dólares hasta 2035. Brillante. Pero alguien que le avise a la OMS que en Perú tenemos un gobierno tan ausente que ni subirle cinco céntimos al cigarro parece tarea posible.

La propuesta de la OMS es, en el papel, impecable. Menos azúcar, menos alcohol, menos tabaco, menos muertos. Y de paso, más plata para hospitales y sistemas de salud. Pero en Perú, tenemos otro problema más urgente: un gobierno en modo “sálvese quien pueda”.

Mientras Tedros Adhanom y compañía hacen números sobre cuánta gente podrían salvar con impuestos, Dina Boluarte y sus ministros parecen más ocupados en llegar con vida política hasta el 28 de julio de 2026. Aquí no hay plan, ni liderazgo, ni siquiera voluntad política para decisiones de fondo.

La OMS habla de salud pública; nosotros seguimos atorados en salud pública… pero del alma. Porque ver el desgobierno nos causa más estrés que cualquier gaseosa con exceso de azúcar.

Además, imaginemos el escenario: suben los precios del pisco, la cerveza, la gaseosa y los cigarros. Perfecto en teoría. Pero, ¿quién fiscaliza que esos nuevos millones vayan realmente a hospitales, medicinas, camas UCI? Si aquí el dinero se evapora en consultorías inútiles, en obras paralizadas o en gastos inexplicables que acaban en algún “cofre” misterioso.

Y ojo, no es solo un problema técnico. Es también un problema político. Dina Boluarte no ha demostrado tener ni la convicción ni el coraje para impulsar medidas impopulares, aunque sean necesarias. Subir impuestos en medio del descontento social sería otra chispa en el barril de pólvora en que se ha convertido el país.

La propuesta de la OMS es seria y necesaria. Salvar vidas a cambio de más impuestos es un negocio que cualquier país cuerdo debería querer cerrar. Pero en Perú, seguimos atascados en la misma duda existencial: ¿para qué subir impuestos si nadie garantiza que se usarán bien?.

Reflexión Final
Así que sí, querida OMS, sigue con tu cruzada global. Tu lucha es justa y urgente. Pero mientras aquí sigamos con un gobierno sin brújula, más ocupado en el calendario electoral que en la salud pública, tu propuesta seguirá siendo otro titular bonito para Ginebra… y otro sueño inalcanzable para Lima.

Lo más nuevo

Artículos relacionados