¡Rotundo rechazo! Dina Boluarte alcanza histórico 1.8% de respaldo

Por Edwin Gamboa, fundador Caja Negra

Mientras la presidenta Boluarte se asegura un sueldo de más de 35 mil soles, el país se hunde en caos, criminalidad y abandono. Su histórico 1.8% de respaldo no es solo una cifra: es el grito colectivo de un Perú que exige liderazgo, no supervivencia… y quizás, en breve, ese respaldo llegue a cero.

¡Histórico!. La palabra suele reservarse para grandes gestas o hitos memorables. Pero en el Perú contemporáneo, la historia se escribe con otros matices. Según CIT Opinión y Mercado, Dina Boluarte acaba de lograr una proeza: alcanzar apenas un 1.8% de respaldo y un 97.2% de desaprobación.

Para ponerlo en perspectiva, ni el clima limeño es tan gris como esos números. Y aunque sería cómico si no fuera trágico, aquí estamos: con la mandataria más impopular del planeta Tierra, cuyo mayor logro parece ser sobrevivir, mientras el país navega en piloto automático, a la deriva entre extorsiones, corrupción y abandono estatal.

Hablemos de cifras. Porque, al final, todo en política se resume en números. Y los números de Boluarte no mienten. Según la encuesta nacional de CIT Opinión y Mercado (junio 2025), solo 1.8% de peruanos aprueba su gestión. Es decir, ni siquiera llenaríamos una tribuna pequeña de estadio con sus simpatizantes.

Y mientras el Perú sangra por mil heridas, nuestra presidenta decidió subirse el sueldo a más de S/ 35 mil mensuales. El analista Hugo Guerra advierte que esto ha desatado en la población “una sensación de antipatía”, pero convendría precisar: más que antipatía, lo que hay es un profundo hastío.

Porque, señora presidenta, resulta que no es buen momento para darse lujos. No cuando el país está tomado por organizaciones criminales que extorsionan hasta a los pequeños comerciantes; no cuando la educación está colapsada, los hospitales sin medicinas ni personal suficiente, la nutrición infantil en emergencia, y la minería ilegal convertida en un Estado paralelo.

Y mientras Dina se atrinchera en el silencio —lleva más de 254 días sin responder preguntas de la prensa—, su gobierno da la impresión de estar gestionado por el modo “ahí se va”, tan célebre en nuestro ADN nacional.

Eso sí, el Ejecutivo no es el único con cifras de espanto. El premier Eduardo Arana luce un envidiable 88.7% de desaprobación en apenas dos meses en el cargo. El Congreso, por su parte, mantiene su récord imbatible: un 95% de rechazo. Porque en el Perú, la desaprobación política es casi deporte nacional. Y mientras los políticos discuten quién se queda con la curul más acolchada, los ciudadanos siguen atrapados en un país sin dirección, ni plan, ni liderazgo.

El histórico 1.8% de aprobación de Dina Boluarte es la síntesis perfecta de un gobierno sin alma ni brújula. Y es, sobre todo, la respuesta de millones de peruanos que ya no compran discursos vacíos ni aumentos salariales disfrazados de “corrección de distorsiones.”

No hay retórica que alcance para maquillar el desastre. Porque este no es solo un problema de popularidad. Es la prueba de que el Perú está gobernado por la inercia, y los peruanos, por el hastío.

Reflexión Final
Señora Boluarte: quizás piense que con llegar al 28 de julio de 2026 habrá ganado algo. Pero gobernar no es sobrevivir, es servir. Y mientras su 1.8% se evapora, queda claro que el Perú necesita más que aumentos de sueldo y silencios presidenciales: necesita decisiones, visión y, sobre todo, respeto.

Porque este país merece algo más que pilotaje automático. Y si mañana amanece con su aprobación en cero, no será raro ni extraño. Solo estaremos confirmando que la mandataria más impopular del planeta Tierra está exactamente donde la llevó su propia desconexión con el Perú real.

Esperaremos la próxima encuesta.

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