¡Fracaso! FIFA rebajó más los boletos para la semifinal

Título: Por Edwin Gamboa, fundador Caja Negra

Si algo ha quedado claro en este Mundial de Clubes 2025 es que el fútbol ya no solo se juega con los pies, sino con la calculadora en mano. Porque nada grita “éxito mundial” como tener que poner tus entradas en oferta tipo liquidación de fin de temporada. Sí, hablamos del gran espectáculo planetario de la FIFA… convertido en el gran fiasco planetario de la FIFA.

Los números no mienten, aunque Infantino y sus amigos de Zúrich hagan malabares para que luzcan más bonitos. Las entradas para la semifinal entre Chelsea y Fluminense pasaron de costar la friolera de 473 dólares… a unos módicos 13 dólares. ¡Qué ganga!. Lo próximo será regalar una gaseosa y un llavero de la FIFA con cada ticket, o quizás incluir un cupón para un balde de palomitas.

Mientras tanto, Real Madrid y PSG mantienen precios en torno a los 171 o incluso 199 dólares. Un abismo de más de 150 dólares entre dos partidos del mismo torneo y en la misma fase. Y aquí es donde uno se pregunta: ¿de qué Mundial de Clubes estamos hablando si a mitad del show ya tienes que rematar las entradas?.

La excusa oficial apunta a la “falta de interés” por parte de los hinchas de Chelsea y Fluminense. Pero la realidad es que ni Messi logró llenar estadios en la apertura del torneo. Hubo boletos desde 13 dólares hasta mínimos de 4. Ni los combis de Gamarra ofrecen rebajas tan escandalosas.

Y pensar que todo esto ocurre en Estados Unidos, el país que se supone iba a demostrarle al mundo que el fútbol puede venderse al mismo nivel que el Super Bowl o las finales de la NBA. Pero parece que ni el famoso show del entretiempo ha logrado salvar a la FIFA del bochorno de ver graderías vacías en su “evento estrella.”

¿Dónde quedó aquella retórica épica de Infantino sobre el Mundial de Clubes “más grande y más espectacular de la historia”?. Resulta que el espectáculo más grande del mundo se está jugando… ante graderías que hacen eco. Y mientras el Real Madrid puede presumir de llevar 60,000 almas donde sea que juegue, Chelsea parece condenado a presentarse ante estadios semivacíos en el país de las oportunidades… y las decepciones.

Es más, en su debut contra LAFC, los Blues se toparon con un estadio tan vacío que su DT, Enzo Maresca, no sabía si estaba en un partido oficial o en un ensayo privado. Ahora, la historia se repite. El “Pride of London” se ha convertido en el “Descuento of Florida”.

Pero el problema va más allá de un equipo. Es el propio torneo. Un Mundial de Clubes con 63 partidos y precios que oscilan entre un alquiler en Manhattan y el costo de un menú económico. La FIFA está atrapada en su propia trampa: inflar tanto el show que, cuando la realidad golpea, solo les queda vender la ilusión… a precio de remate.

Y la ironía es monumental: la FIFA ha convertido al fútbol en un espectáculo de consumo tan caro que ni los propios fanáticos pueden darse el lujo de pagar. Pero cuando la gente vota con sus bolsillos, los asientos vacíos se convierten en la prueba más brutal de que algo huele mal en Zúrich… y no es solo el queso suizo.

Así estamos: un Mundial de Clubes en el que se habla más de descuentos que de goles, donde la mayor preocupación es la venta de entradas y no el fútbol. Un torneo que, se suponía, iba a ser la joya de la corona de la FIFA, se ha convertido en un mercadillo donde nadie quiere comprar.

Reflexión Final
Quizá la próxima vez Infantino debería ahorrar millones en pirotecnia y marketing y reconocer que, a veces, el fútbol no se vende a cualquier precio. Porque por más luces LED, himnos épicos y discursos grandilocuentes que suenen en los parlantes, el verdadero Mundial de Clubes no se llena con rebajas de último minuto, sino con pasión real. Y de eso, este “Mundialito” anda bastante escaso.

Mientras tanto, sigamos atentos al próximo anuncio: “¡Venga al Mundial de Clubes!. Entrada gratis con la compra de un combo familiar de nuggets.” Porque, visto lo visto, cualquier día de estos… podría pasar.

Lo más nuevo

Artículos relacionados