El Perú ha ingresado a la era de las ciberestafas institucionalizadas

En un país donde los asaltantes ya no usan pasamontañas, sino auriculares y voz amable, el Perú ha ingresado oficialmente a la era de las ciberestafas institucionalizadas… por la omisión del propio Estado. Mientras los delincuentes innovan con inteligencia artificial y logos pirateados, nuestras autoridades apenas comienzan a descubrir que las llamadas falsas no son parte de una serie de Netflix. Qué sorpresa, ¿no?. Solo les tomó un aumento del 64% en denuncias para levantar la ceja y decir: “hmmm, esto ya parece preocupante”.

Ahora resulta que un simple “hola” puede ser la llave maestra que abre tus cuentas bancarias. Y no hablamos de ciencia ficción. Basta con una llamada bien disfrazada de tu banco favorito o una aerolínea inexistente para que los estafadores te arranquen los datos, la plata y, de paso, la dignidad. Y todo gracias a la inteligencia artificial, que en manos del Estado serviría apenas para hacer powerpoints de rendición de cuentas, pero en manos del crimen organizado sirve para clonar tu voz y validar transacciones.

Mientras tanto, las campañas de prevención llegan con el entusiasmo de una alarma sin batería. ¿Dónde están los spots preventivos?. ¿Dónde los avisos en medios?. ¿Dónde la acción coordinada entre fiscalía, policía, Indecopi, bancos y operadores móviles?. Parece que nuestras autoridades han preferido dormir con el celular en modo avión. Solo ahora, con cifras que ya ni la Superintendencia puede maquillar, aparece una fiscal para confirmar que sí, efectivamente, nos están robando… pero con mucha creatividad.

Y qué decir de los bancos. Rápidos para ofrecerte préstamos con tasas que rozan la ciencia ficción, pero lentos para proteger tus datos. ¿Cuántas veces hemos escuchado el mantra: «Nosotros nunca pediremos sus datos por teléfono»?. Lástima que eso no evite que alguien que se hace pasar por ellos te llame antes del desayuno. ¿Y las billeteras digitales?. Convertidas en armas de doble filo: una para ti, y otra para los estafadores que reciben dinero en tu nombre mientras tú sigues esperando la devolución.

El Perú no solo exporta talento y minerales: también produce víctimas digitales en masa. Las ciberestafas ya no son una amenaza, son una realidad cotidiana que ha superado cualquier plan de contingencia estatal. Mientras tanto, el usuario —sí, ese mismo que no recibe orientación oficial ni siquiera cuando renueva su DNI— debe convertirse en su propio perito en ciberseguridad, su propio agente antifraude y su propio centro de denuncias.

Reflexión final
Cuando las instituciones se despiertan tarde, las mafias llegan primero. Y en este país donde la prevención es tan escasa como los antirretrovirales en los hospitales públicos, nos toca vivir con miedo de contestar el teléfono. Quizá la próxima vez, en vez de decir “hola”, lo más seguro sea decir “no gracias, ya tengo suficiente con mi gobierno”. Porque en el Perú, hasta la voz se convierte en moneda de cambio, y la única línea que nadie bloquea… es la de la indiferencia.

Edwin Gamboa, fundador de la Caja Negra

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