Dina Boluarte gasta millones en compra de aviones de guerra

En un país asediado por extorsionadores, gobernado por el crimen organizado y jaqueado por la minería ilegal, el gobierno de Dina Boluarte ha encontrado su prioridad nacional: gastar más de 3.500 millones de dólares en aviones de combate, blindados y armamento. Sí, mientras los hospitales colapsan por falta de medicamentos, los colegios se caen a pedazos y la desnutrición infantil avanza sin tregua, el gobierno decide invertir en una guerra que nadie le ha declarado. ¿Quién necesita salud, educación o seguridad si puedes tener cazas Gripen y desfiles militares?.

Dina Boluarte, la presidenta más impopular del planeta, aquella que ostenta el récord del discurso presidencial más largo y menos esperanzador de la historia republicana, acaba de sumar una hazaña más a su lista: endeudar al país para comprar aviones. Y no cualquier avión, sino cazas de última generación con simuladores, sistemas logísticos, repuestos y armamento incluido. Todo mientras los peruanos sobreviven en hospitales sin oxígeno, sin médicos, sin camas, sin nada.

Y lo hizo con la sutileza de quien sabe que el país está al borde del colapso, pero prefiere mirar para otro lado. En su mensaje oficial omitió convenientemente este gasto multimillonario. Pero el documento entregado a los medios lo dejó claro: compras por miles de millones, contratos ya en camino y una deuda interna que hipotecará aún más el futuro de un país que ya no tiene presente.

Boluarte no gobierna un Estado: administra una ilusión. Una fachada armada de cifras que no le corresponden (como las del BCRP), de logros que no le pertenecen y de discursos que no dicen nada. Su discurso de Fiestas Patrias fue, otra vez, un espejismo: ninguna hoja de ruta, ningún plan para frenar la violencia, ningún anuncio concreto para atender las urgencias del país real. Pero sí hubo anuncios de aviones, de blindados, de armamento. Porque cuando todo se hunde, el gobierno prefiere comprar botes salvavidas para los militares.

La minería ilegal sigue avanzando. El narcotráfico infiltra regiones enteras. Las extorsiones matan a diario. Pero el Ejecutivo cree que la respuesta está en el poder de fuego, no en la inteligencia, no en la justicia, no en la prevención. Las cifras de homicidios, de sicariato y de impunidad no mienten. Este país está tomado, y el gobierno solo sabe desfilar.

La presidenta habla de “autonomía estratégica”, pero lo único estratégico aquí es su obsesiva necesidad de proyectar poder cuando ha perdido toda autoridad moral. Habla de “modernización”, pero el país que gobierna sigue atascado en una emergencia estructural. Habla de “inversión histórica”, pero no hay historia que salve a un gobierno que no escucha, no planifica y no responde.

La realidad es más cruda que cualquier retórica. En un país con hambre, con miedo, con rabia, anunciar una compra de cazas como si fuera una gesta patriótica es una ofensa. No hay patriotismo en blindar tanques mientras se desangran los hospitales. No hay amor al Perú en endeudarlo para que unos pocos desfilen. Lo que hay es una desconexión brutal con la calle, con el dolor, con la urgencia.

Reflexión final
Boluarte solo tiene 354 días para irse. Y parece dispuesta a pasarlos gastando, marchando, simulando. Pero no gobernando. El país no necesita cazas. Necesita liderazgo, decencia y soluciones. Mientras tanto, que no nos vendan humo con forma de avión. El Perú no necesita más blindados. Necesita que alguien, por fin, lo defienda del verdadero enemigo: el abandono.

Edwin Gamboa, fundador de la Caja Negra

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