FIFA confirmó la fecha y el lugar para sorteo del Mundial 2026

La FIFA acaba de confirmar lo impensable: el sorteo del Mundial 2026 se hará en Las Vegas, la capital mundial del circo y la simulación. No se trata de una broma ni de una metáfora: el futuro del fútbol se define entre casinos, ruletas y máquinas tragamonedas. Pero no se equivoquen: esto no es innovación ni apertura global, es el último acto desesperado de Gianni Infantino por tapar con luces de neón el fracaso monumental del Mundial de Clubes 2025. Estadios vacíos, entradas regaladas, futbolistas cocinándose bajo el sol y una afición que prefiere la NFL al “soccer”. El desastre ya empezó… y esto es solo el tráiler.

Infantino no dirige una federación de fútbol: dirige una empresa de espectáculos. Y como todo gerente en apuros, necesita distraer al público con promesas rimbombantes. Por eso, el sorteo de la Copa del Mundo 2026 —que aún no tiene ni la mitad de las selecciones clasificadas— se hará con seis meses de anticipación, en Las Vegas, con bombos, platillos y sin vergüenza.

¿Y el fútbol?. Bien, gracias. Los hinchas aún no saben si su país clasificará, pero ya pueden comprar entradas. Eso sí: antes tendrán que tramitar visas, pagar seguros médicos, cruzar medio continente y rogar que no les nieguen el ingreso por “riesgo migratorio”. Porque el Mundial será global… pero solo para quienes pasen el filtro del Departamento de Estado. Un Mundial con aduana. Un evento “para todos”, menos para los que no tienen pasaporte dorado.

Pero esto no es solo una payasada logística. Es una confesión brutal: la FIFA ha dejado de organizar un torneo deportivo. Ahora produce un show corporativo diseñado al milímetro para vender entradas, espacios publicitarios y experiencias VIP. ¿Quién necesita hinchas cuando puedes tener influencers?. ¿Quién quiere canchas llenas cuando puedes tener pantallas 8K con el logo de una marca de apuestas?.

Y mientras tanto, se nos exige aplaudir. Como si fuera una hazaña que habrá 104 partidos en 38 días, que los jugadores viajen miles de kilómetros entre Canadá y México, que el calendario se vuelva una maratón absurda donde lo único que importa es que la final en New Jersey se vea perfecta para los sponsors.

Lo de Las Vegas no es un accidente: es una declaración de principios. El Mundial ya no se juega en la cancha, se negocia en suites de hotel. El fixture ya no se arma con bolillas, se diseña con algoritmos y cálculos de audiencia. Y el fútbol ya no se celebra con pasión popular, sino con paquetes turísticos en dólares.

Infantino no está organizando una Copa del Mundo: está enterrando al fútbol con corbata, WiFi y código QR. Todo bajo el pretexto de la “globalización”, cuando en realidad lo único que se globaliza es la venta de entradas y la exclusión sistemática de los verdaderos hinchas.

Reflexión final
El fútbol tenía alma. Tenía identidad, olor a tribuna, acento popular. Hoy tiene aire acondicionado, publicidad programática y embajadores “latinos” con acento neutro. El sorteo del Mundial 2026 en Las Vegas es la postal perfecta de un deporte que dejó de ser pasión para convertirse en espectáculo con guion.

Y si aún quedaba alguna esperanza de que la FIFA entendiera el juego, la perdió cuando decidió que el Mundial se sortea como un bingo… y se juega solo si tu pasaporte es aprobado por una máquina. El alma del fútbol no necesita estadios climatizados. Necesita respeto.

Edwin Gamboa, fundador de la Caja Negra

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