¿Te cobran 5% extra cuando pagas con tarjeta en Perú?

En el Perú del “crecimiento resiliente” y la “transformación digital” que tanto aplauden en los foros internacionales, pagar con tarjeta es un deporte de alto riesgo. Sí, porque cada vez que uno dice “con tarjeta, por favor”, una caja registradora suelta una sonrisa pícara, y el precio que viste en la pizarra ya no es el que verás en el voucher. Bienvenidos al país donde pagar con tarjeta puede costarte un 5% más… por cortesía de “la política del local”. Y mientras tú reclamas, el Estado bosteza.

El cobro del 5% adicional por usar tarjeta no es novedad. Es tradición. Y como buena tradición peruana, nadie la entiende del todo, pero todos la practican. ¿Legal?. Técnicamente, sí. Indecopi dice que se puede cobrar, pero solo si se avisa. O sea, si te van a robar, que al menos te lo digan antes. Así el saqueo se convierte en “política transparente”.

Y claro, el letrerito está ahí… en letra número 6, al fondo del mostrador, detrás de las galletas vencidas. Porque lo importante no es informar, sino justificar. Y el cliente, ese ser mitológico que supuestamente es “el centro del servicio”, termina siendo el chivo expiatorio del costo bancario y la informalidad consentida.

En este esquema perfecto, todos ganan menos tú. El banco gana comisión. El local gana recargo. Y tú, bueno, tú ganas experiencia en frustraciones. Porque si se te ocurre denunciar, prepárate: fotos del letrero, boleta, voucher, denuncia en línea, conciliación, formularios, y ojalá no trabajes en horario de oficina. Porque ejercer tus derechos en Perú es más complejo que aprobar un crédito hipotecario.

Y eso si es que encuentras el Libro de Reclamaciones. Porque a veces ese también se esconde detrás de la vitrina, justo al lado de la ética. Mientras tanto, Indecopi sigue con sus campañas de sensibilización, publicando infografías en redes que solo comparten los community managers entre ellos. Y cuando finalmente aparece una multa, parece sacada de una película de ciencia ficción: “450 UITs a restaurante por no avisar del recargo”. Pero claro, eso fue en 2023. Hoy, en 2025, todo sigue igual… solo que con más billeteras digitales.

La cosa es simple: si el consumidor no reclama, pierde. Y si reclama, también. Porque el sistema está diseñado para cansarlo, desanimarlo, disuadirlo. Esa es la verdadera política del local: abusa rápido, resuelve lento.

Y mientras tú sigues esperando que te devuelvan esos S/2.50 de más, los bancos lanzan nuevas tarjetas con nombres más prometedores que reales: “Black Elite Plus”, “Oro Prime Total”… todas con beneficios que suenan a premio, pero se leen en 14 páginas de letra chica. Bienvenido al capitalismo decorativo, donde el mercado es libre… de cargarte lo que le provoque.

Este famoso 5% adicional es solo la punta del iceberg. El reflejo cotidiano de un sistema que normaliza el abuso y celebra la indiferencia. Y que además, criminaliza la exigencia de derechos como si fueran caprichos de cliente difícil. El Perú no tiene cultura de respeto al consumidor. Tiene cultura de tolerancia al atropello. Y eso, al final del día, no es solo culpa del comerciante. Es culpa de un Estado que regula en el papel, pero duerme en la práctica.

Reflexión final
El cliente en el Perú es un héroe cotidiano. Sobrevive a precios fantasmas, comisiones ocultas, productos sin garantía, y encima, paga extra por hacerlo con tarjeta. El problema no es solo económico: es simbólico. Cada recargo sin aviso es un recordatorio de que nuestros derechos valen menos que la comisión del banco. Y mientras Indecopi sigue evaluando, redactando, reformulando y “monitoreando”, la indignación crece… o se resigna. Porque aquí, el cliente sí tiene la razón. Pero, tristemente, eso no vale ni el 5% que le cobran de más.

Edwin gamboa, fundador de la Caja Negra

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