En el Perú de Dina Boluarte, donde los hospitales se caen a pedazos, las postas médicas parecen ruinas arqueológicas y los niños con anemia no conocen el color del hierro, la prioridad es clara: Audi Q5 para los altos mandos. No ambulancias, no medicinas, no educación. ¿Para qué?. Es más importante que los generales viajen cómodos, con aire acondicionado alemán, mientras la población viaja en combis extorsionadas o en féretros precoces.
La noticia no es solo indignante. Es una radiografía de un gobierno que ha perdido el sentido común, si alguna vez lo tuvo. La Policía Nacional del Perú, en coordinación con el Ministerio del Interior, compró más de 19 millones de soles en vehículos de lujo, incluyendo camionetas Audi Q5 para tenientes generales. Y no, no fue con fondos sobrantes. Fue con dinero destinado a salud, pensiones y necesidades esenciales.
Sí, el mismo presupuesto que pudo servir para comprar ambulancias, abastecer SALUDPOL —el fondo de salud policial en crisis— o atender a los pensionistas abandonados, fue desviado para dar «comodidad» a los jefes policiales. Porque al parecer, combatir el crimen desde un Corolla es demasiado ordinario.
¿Y dónde está Dina Boluarte?. De viaje, como siempre. Mientras el país se hunde, la presidenta gira por el mundo como si fuera embajadora de una potencia global y no la mandataria del país con más homicidios, extorsiones y pobreza infantil de Sudamérica. ¿Qué dice al respecto?. Nada. El silencio es su política de Estado.
Porque en este gobierno, la muerte de un niño por desnutrición no genera urgencia, pero un general sin SUV sí. No hay plata para combatir el dengue, pero sí para blindar a los altos mandos con autos de lujo que podrían financiar diez ambulancias cada uno. Y cuando se les pregunta por qué, responden con tecnicismos, eufemismos y comunicados fríos como la moral de sus decisiones.
Pero no hay que ser ingenuos. Esto no es un error: es un símbolo. El símbolo de un Estado capturado por élites desconectadas de la realidad, más preocupadas por sus viáticos, sus regalos y sus comodidades que por el país que deberían gobernar. Dina Boluarte no solo no tiene plan: tampoco tiene vergüenza.
En un país donde el 40% de los niños sufre anemia, más de un millón de personas no tiene acceso a servicios de salud adecuados y los colegios públicos enseñan bajo techos que llueven más que el cielo, comprar autos de alta gama es más que un insulto: es un crimen moral. Mientras la sociedad civil clama por seguridad y justicia, el gobierno le responde con Audi. Y claro, como si fuera poco, esos autos podrán ser comprados por los propios altos mandos al retirarse, a precio de regalo. Un pequeño premio por tantos años de silencio institucional frente al desgobierno.
Reflexión final
¿Hasta cuándo vamos a normalizar el saqueo disfrazado de legalidad?. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que un gobierno sin rumbo ni empatía administre la miseria con aires de realeza?. Dina Boluarte no gobierna: flota. Sobre los muertos, sobre la corrupción, sobre la pobreza, en un Audi que el pueblo pagó mientras esperaba una ambulancia que nunca llegó.
Edwin Gamboa, fundador de la Caja Negra
