FIFA: Así se jugará el repechaje para el Mundial 2026

La FIFA volvió a hacerlo: transformó lo que debería ser un torneo de fútbol en un experimento matemático digno de laboratorio. Con el “novedoso” repechaje para el Mundial 2026, Gianni Infantino nos vende otra de sus fórmulas mágicas: más equipos, más partidos, más ingresos… y menos calidad. A este paso, el próximo Mundial podría incluir a todos los países miembros, con tal de inflar la caja y garantizar votos en la Asamblea.

El invento se llama “repesca internacional” y suena a minitorneo de último suspiro. Entre el 26 y 31 de marzo de 2026, seis selecciones de cinco continentes se disputarán apenas dos boletos al Mundial. La ecuación parece simple: cuatro semifinales, dos finales, dos clasificados. Pero lo que la FIFA vende como “oportunidad histórica” es, en realidad, un parche para justificar la inflación de 32 a 48 participantes.

Los cupos se reparten como si fueran caramelos: dos para Concacaf, uno para Sudamérica, uno para África, uno para Asia y uno para Oceanía. Nueva Caledonia ya tiene su boleto asegurado al repechaje, con un ranking FIFA en el puesto 152. Sí, leyó bien: el mismo torneo que alguna vez consagró a Pelé y Maradona ahora también se juega con selecciones que ni en videojuegos aparecen.

Lo absurdo es que todo se define a partido único. Una mala noche, un mal arbitraje o un simple error, y una selección queda fuera del Mundial después de todo un proceso clasificatorio. Pero claro, lo importante no es la justicia deportiva, sino la emoción prefabricada para la televisión. Más drama, más rating, más anuncios.

El panorama sudamericano lo refleja bien: Argentina, Brasil y Ecuador ya con boleto en mano; Uruguay y Paraguay casi adentro; Perú rezándole al milagro y Bolivia encendiendo velas. El séptimo lugar, que podría ser de Venezuela o Colombia, se jugará su futuro en este minitorneo improvisado, donde los méritos deportivos cuentan menos que las fórmulas financieras de la FIFA.

Infantino sonríe, satisfecho, como si hubiera inventado la pólvora. En su libreta, el repechaje no es un problema, es una oportunidad: más partidos, más sedes, más boletos vendidos, más votos de federaciones pequeñas agradecidas por “la chance de soñar”. El fútbol convertido en plebiscito, donde lo que realmente se disputa no es un cupo, sino el poder político del presidente de la FIFA.

El repechaje de 2026 será un laboratorio: tubos de ensayo, ecuaciones y rankings disfrazados de justicia deportiva. Un Mundial con 48 equipos debería garantizar diversidad, pero en realidad solo garantiza saturación. La repesca internacional no eleva el nivel competitivo, lo degrada: lo reduce a un sorteo de azar con maquillaje de “última oportunidad”.

Reflexión final
La Copa del Mundo alguna vez fue el Olimpo del fútbol. Hoy, bajo la calculadora de Infantino, es un supermercado con pasillos cada vez más llenos de promociones y ofertas. Más cantidad, menos calidad. Más votos, menos mérito. En 2026, mientras seis selecciones juegan su futuro en un “mini mundial exprés”, el resto del planeta verá lo que ya es evidente: la FIFA convirtió el deporte más hermoso del mundo en un laboratorio de negocios donde el resultado siempre está cantado. Y no hace falta VAR para comprobarlo.

Edwin Gamboa, fundador de la Caja Negra

Lo más nuevo

Artículos relacionados