El fútbol no se conquista con improvisaciones, sino con planificación y visión de futuro. Quienes hoy son potencias entendieron que detrás de cada título mundial existe un proceso estructurado que dura décadas. China, una nación que ha hecho de la planificación una política de Estado, decidió hace algunos años que su próximo gran reto sería el deporte rey. Convertirse en una superpotencia futbolística para el 2050 no es solo un deseo: es un proyecto nacional, con metas claras y una hoja de ruta que involucra a millones de ciudadanos.
Mientras tanto, en el Perú seguimos atrapados en la lógica del corto plazo, esperando que una generación dorada aparezca por casualidad, que un entrenador extranjero cambie la historia en cuatro años, o que un resultado milagroso nos lleve a un Mundial. Pero el espejo chino nos muestra un camino distinto: la única forma de dejar de improvisar es atrevernos a planificar el futuro del fútbol con visión al 2050.
Bajo el liderazgo de Xi Jinping, el gobierno chino lanzó un Plan Nacional de Fútbol que busca sentar las bases para que el país, por ahora irrelevante en la élite futbolística, se transforme en potencia mundial. No se trata de un programa aislado, sino de un proyecto integral con tres fases de desarrollo, que incluyen educación, infraestructura, liga profesional, formación de talentos y participación internacional.
- Infraestructura y masificación (2020-2030).
La primera gran apuesta es física y cultural: 20,000 centros de entrenamiento y 70,000 canchas de fútbol antes del 2030, con la meta de que haya una cancha por cada 10,000 habitantes. A ello se suma el compromiso de que 50 millones de niños y adultos practiquen fútbol regularmente, no solo como pasatiempo, sino como parte de una política nacional de deporte masivo. - Formación y profesionalización (2030-2040).
El plan chino también busca integrar el fútbol en las escuelas, convertirlo en parte del currículo educativo y fortalecer academias juveniles en todo el país. La lógica es clara: no hay selecciones fuertes sin canteras organizadas. Por eso, además de infraestructura, se apunta a profesionalizar la liga local, atraer inversiones, mejorar metodologías de entrenamiento y crear una red de captación de talentos. - Competencia de élite (2040-2050).
La meta final es que, para mediados de siglo, China compita de igual a igual con Brasil, Argentina, Francia o Alemania, no solo clasificando regularmente a Mundiales, sino con la posibilidad real de ganarlos. Este objetivo se complementa con la intención de organizar una Copa del Mundo y consolidar la liga local como una de las más competitivas del planeta.
Ahora bien, no todo ha sido éxito. La burbuja de fichajes millonarios atrajo estrellas internacionales con contratos astronómicos, pero resultó insostenible. Clubes desaparecieron tras la pandemia y la corrupción volvió a sacudir las estructuras. Sin embargo, lo esencial no se ha perdido: China sigue teniendo una hoja de ruta definida, con visión al 2050. En otras palabras, el proceso puede fallar en partes, pero la brújula sigue marcando el norte.
¿Y qué ocurre en el Perú? Aquí no existe una brújula. Nunca se ha elaborado un plan integral en blanco y negro, con objetivos a largo plazo. Las selecciones menores están abandonadas, el campeonato local es débil y la Federación Peruana de Fútbol navega sin dirección. Dependemos de generaciones espontáneas y resultados aislados, lo que explica por qué seguimos en el sótano de Sudamérica.
Lo urgente es cambiar de paradigma: crear el Primer Plan Integral del Fútbol Peruano hasta el 2050, inspirado en experiencias como la china, pero adaptado a nuestra realidad. Este plan debería incluir:
Infraestructura: canchas de césped en cada distrito, centros de alto rendimiento regionales y academias formativas en alianza con colegios y universidades.
Formación integral: entrenadores capacitados en gestión deportiva, psicología, nutrición y metodología moderna.
Liga profesional sólida: competitiva, transparente y con reglas claras de sostenibilidad económica.
Participación del Estado y empresa privada: porque el fútbol es también un motor social y económico.
Plan de selecciones: desde sub-13 hasta mayores, con un estilo de juego definido y continuidad en los procesos.
China aún no levanta la Copa del Mundo, pero su apuesta revela una verdad indiscutible: los sueños deportivos solo se alcanzan con planificación estratégica y visión de futuro. Ninguna nación improvisada ha llegado a ser potencia. El Perú, con una pasión desbordante por el fútbol, debe dejar de esperar milagros y asumir que la única manera de cambiar la historia es diseñar un plan serio, científico y multidisciplinario que nos trace objetivos al 2030, 2040 y 2050.
Reflexión final
El mensaje de China es claro: pensar en grande, pensar a largo plazo y actuar con disciplina. Si ellos se proyectan al 2050, ¿por qué el Perú no puede hacerlo? Tenemos talento, tenemos pasión y tenemos afición. Lo que nos falta es planificación. Un Primer Plan Integral del Fútbol Peruano hasta el 2050 no es un lujo, es una necesidad impostergable. Porque si seguimos dependiendo del azar, en 25 años estaremos contando las mismas derrotas; pero si planificamos hoy, en 2050 podríamos estar soñando no con un repechaje, sino con una verdadera estrella bordada en la camiseta.
Edwin Gamboa, fundador de la Caja Negra
