La minería peruana, motor indiscutible de la economía nacional, enfrenta un reto tan grande como su capacidad de generar riqueza: combatir la informalidad y la corrupción que erosionan la confianza, distorsionan los mercados y debilitan la competitividad del país. En este contexto, el Encuentro Logístico de PERUMIN 37, a celebrarse en Arequipa del 22 al 26 de septiembre, no es solo una reunión técnica, sino un espacio de trascendencia estratégica. La gestión de la cadena de suministro, más allá de cifras y contratos, se convierte en un escenario donde empresas, proveedores y líderes del sector minero están llamados a ejercer un papel activo en la defensa de la ética, la transparencia y la eficiencia.
El presidente del Encuentro Logístico, Enrique Alania, lo ha dicho con claridad: este foro busca generar un diálogo abierto sobre los retos y oportunidades de la logística en minería, compartiendo experiencias, promoviendo innovación y planteando soluciones frente a los desafíos más críticos. Y no es casualidad que los temas centrales sean la informalidad y la corrupción, dos flagelos que atraviesan la economía peruana y que, en el caso del sector minero, afectan desde la contratación de servicios hasta la sostenibilidad de los proyectos.
En 2025, la minería representó el 66% del valor total exportado por el país, confirmando su peso en el desarrollo económico. Precisamente por esa centralidad, los actores de la industria deben asumir la responsabilidad de marcar estándares éticos. La programación del encuentro refleja esta urgencia: paneles como “Informalidad y corrupción: ¿Pueden las empresas y/o proveedores mineros tener un papel más activo en la lucha contra estos flagelos?” reunirán a líderes de Newmont, Anglo American y Achilles Group para debatir cómo la cadena de suministro puede convertirse en una herramienta de integridad, más allá de la rentabilidad inmediata.
El segundo gran eje, las relaciones colaborativas, plantea otro debate clave: la necesidad de que las compañías mineras y sus proveedores avancen de modelos transaccionales hacia vínculos basados en confianza y sostenibilidad. Aquí, la experiencia de empresas como Antamina, Condestable y Sodexo permitirá ilustrar cómo una filosofía colaborativa puede mejorar la competitividad y, al mismo tiempo, generar un impacto social positivo.
No se trata solo de procesos logísticos; se trata de reafirmar la idea de que la eficiencia empresarial no puede desligarse de la transparencia y la responsabilidad social. La logística minera, por su carácter estratégico y transversal, tiene el poder de irradiar prácticas que inspiren a otros sectores económicos y contribuyan a una cultura empresarial libre de abusos y prácticas corruptas.
PERUMIN 37 nos recuerda que los grandes retos de la minería no están únicamente en el subsuelo, sino también en la superficie: en cómo se contrata, cómo se gestiona y cómo se lidera. El Encuentro Logístico será, sin duda, un termómetro de la capacidad del sector para responder no solo con innovación tecnológica, sino con integridad y compromiso con el país. La lucha contra la informalidad y la corrupción exige algo más que discursos: requiere voluntad empresarial, estándares claros y ejemplos concretos. Porque solo así la minería seguirá siendo el motor económico del Perú, pero también un referente de ética, desarrollo y justicia social.
Edwin Gamboa, fundador de la Caja Negra
