¿Sabías que tus ahorros están protegidos por un menor monto?

En el Perú siempre hay una sorpresa al revisar las reglas del juego financiero, y casi nunca es buena. La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) ha actualizado el Fondo de Seguro de Depósitos (FSD) para el trimestre septiembre–noviembre 2025, y la noticia es que los peruanos están “protegidos” con menos dinero. El monto asegurado baja a S/118,300, cuando hace apenas unos meses era mayor. En otras palabras: si mañana un banco quiebra, los ciudadanos recibirán menos respaldo. La paradoja es evidente: el sistema financiero siempre gana, los bancos nunca pierden, y el ciudadano, una vez más, es el que absorbe el riesgo.

La SBS sostiene que se trata de una actualización técnica, conforme a la ley. El problema es que cada actualización parece un recorte. En diciembre 2024 el FSD cubría hasta S/121,600; en marzo bajó a S/121,000; en junio a S/120,500; y ahora se hunde hasta S/118,300. En menos de un año, la cobertura se redujo en más de S/3,300, y la tendencia marca un mensaje claro: cada día tus ahorros valen menos y tu protección se encoge más rápido que tu sueldo frente a la inflación.

Mientras tanto, los bancos siguen registrando utilidades millonarias y las comisiones no conocen de “actualizaciones a la baja”. Si un cliente paga por un seguro de auto, recibe la misma cobertura hasta que decida cambiar el contrato. Pero en el sistema financiero peruano, el ciudadano no decide nada: las reglas cambian trimestralmente y el único beneficiado es el sistema que administra su dinero.

La ironía es amarga: la SBS repite que el FSD “protege la confianza en el sistema financiero”. Pero ¿qué confianza puede inspirar un mecanismo que cada trimestre reduce la garantía? Si el Estado fuera coherente, debería exigir a los bancos que compartan parte de sus ganancias récord para sostener un fondo estable y creciente. Pero en lugar de eso, lo que baja no son las comisiones bancarias ni los costos de servicios, sino la tranquilidad del ciudadano.

En cualquier otro país, una reducción en la cobertura del seguro de depósitos sería noticia de alarma. Aquí se anuncia como si fuera un trámite contable. El ciudadano queda en la indefensión de siempre: si el banco quiebra, solo podrá recuperar hasta el monto fijado, aunque haya ahorrado toda una vida. Y lo peor: ese límite cada vez es menor.

El recorte del Fondo de Seguro de Depósitos es un símbolo más de un Estado que regula en beneficio de las entidades financieras y no del ciudadano. El discurso oficial habla de estabilidad y confianza, pero en la práctica lo que tenemos es un sistema que socializa las pérdidas y privatiza las ganancias.

Reflexión final
La actualización de la SBS no solo reduce un número: reduce la confianza, reduce la seguridad y reduce, una vez más, la esperanza de que en este país el ciudadano cuente más que los balances de los bancos. El mensaje es claro: los bancos nunca pierden, los peruanos siempre pagan. Y lo hacen con sus impuestos, con sus comisiones y, ahora, también con la disminución de su propia protección.

Edwin Gamboa, fundador de la Caja Negra

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