El InPERU Roadshow Europa 2025, celebrado en Londres y Madrid, concluyó con un mensaje de esperanza y responsabilidad compartida. Ante un público de más de 80 empresarios e inversionistas internacionales, el empresario ayacuchano Carlos Añaños recordó que el verdadero reto del país no está en las cifras macroeconómicas, sino en garantizar que el crecimiento llegue a los “invisibles”: aquellos peruanos que viven en ciudades alejadas y carecen de oportunidades para una vida digna.
En un contexto marcado por la incertidumbre preelectoral y los desafíos sociales persistentes, la reflexión de Añaños resalta la necesidad de convertir la inversión en un instrumento de transformación social y no solo en un motor de rentabilidad.
Durante el encuentro, Añaños subrayó que el crecimiento económico es el único camino para vencer la pobreza, la desnutrición y la anemia, males que aún golpean a millones de peruanos. Para él, el desarrollo no se mide únicamente en puntos del PBI, sino en la capacidad de generar empleo digno que permita cerrar brechas sociales y dignificar la vida de los más olvidados.
El concepto de “invisibles” acuñado por Añaños pone en evidencia una realidad que muchas veces se omite en los debates empresariales y políticos: comunidades enteras en regiones apartadas que permanecen marginadas de la modernidad, la educación de calidad, la salud y la infraestructura básica. Su llamado, entonces, es a que los miles de millones en planes de inversión se orienten hacia proyectos que tengan un impacto directo en esas poblaciones, generando desarrollo equitativo.
Uno de los puntos que destacó con optimismo fue la solidez de la moneda peruana. Citando datos del Banco Santander, recordó que en los últimos 25 años el tipo de cambio del sol frente al euro se ha mantenido estable, un factor que otorga confianza a los inversionistas y coloca al Perú en una posición favorable para atraer capital extranjero. Esa estabilidad, sumada a la riqueza de recursos naturales y la capacidad de innovación empresarial, constituye un argumento sólido para canalizar inversiones responsables en el país.
Añaños también resaltó el papel clave de la colaboración entre Estado y sector privado. Si bien el empresariado puede impulsar proyectos millonarios, corresponde al Estado promover un entorno institucional transparente, con reglas claras y mecanismos que aseguren que el beneficio llegue a toda la población. La inversión, recordó, no debe ser vista solo como un negocio, sino como un acto de responsabilidad social que puede transformar realidades y devolver dignidad a quienes más lo necesitan.
En un escenario global donde la corrupción, el autoritarismo y la indiferencia política suelen socavar la confianza ciudadana, mensajes como este se convierten en una invitación a repensar el rol del empresariado. El crecimiento económico no puede desligarse de la ética, la sostenibilidad y la equidad; solo así se logrará un país con oportunidades para todos.
El mensaje de Carlos Añaños en el InPERU Roadshow Europa 2025 trasciende el ámbito empresarial. Nos recuerda que el verdadero desarrollo no es aquel que se queda en los balances financieros, sino el que transforma vidas y dignifica a los invisibles del país. La inversión, bien orientada y acompañada de principios éticos, puede ser la herramienta más poderosa contra la pobreza y la exclusión.
El reto está planteado: que empresarios, Estado y sociedad civil asuman el compromiso de que cada sol invertido se traduzca en oportunidades reales para quienes esperan ser parte del progreso. Porque un Perú inclusivo y justo no se construye solo con crecimiento económico, sino con la convicción de que la dignidad debe ser un derecho y no un privilegio.
