Comercio automotor: el motor que acelera la economía peruana

El sector automotor en el Perú se ha convertido en una de las locomotoras de la economía nacional. En julio de 2025 registró un crecimiento interanual de 6,6 %, superando con amplitud al sector comercio en su conjunto (2,7 %), según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Este resultado no es un hecho aislado: entre enero y julio, la industria automotriz acumuló una expansión de 5,42 %, consolidándose como el segmento más dinámico dentro del comercio y como un actor estratégico en la generación de empleo, ingresos fiscales y dinamismo productivo.

Más allá de las cifras, el crecimiento del sector automotor refleja confianza del consumidor, acceso a financiamiento y la apertura de nuevas oportunidades de negocio que impactan de manera positiva en miles de familias.

El auge automotor responde a diversos factores que muestran la interacción entre economía, empleo formal y capacidad de consumo. Alberto Morisaki, gerente de estudios económicos de la Asociación Automotriz del Perú (AAP), explicó que la expansión se sostiene en la mejora del empleo formal, el acceso a créditos más competitivos, la estabilidad cambiaria y la realización de ferias y eventos masivos que incentivan la demanda.

El dinamismo se evidencia en todos los segmentos: vehículos livianos (SUV, pick-ups, furgonetas, deportivos), pesados (camiones, tractocamiones, ómnibus) y menores (motocicletas y trimotos). A ello se suma un repunte en la venta de partes, accesorios y servicios de mantenimiento, como neumáticos y filtros, que dinamizan toda la cadena de valor. Esta diversificación fortalece no solo a los concesionarios, sino también a talleres, proveedores y pequeños negocios relacionados.

El impacto social es igualmente relevante. El sector automotor contribuye a la formalización laboral, creando empleos directos e indirectos de calidad, con beneficios y seguridad social. Además, cada transacción genera impuestos que fortalecen la recaudación fiscal, lo que permite al Estado invertir en infraestructura y servicios públicos. En ese sentido, el crecimiento automotor no solo refleja consumo, sino también un círculo virtuoso de desarrollo económico.

Otro fenómeno clave es el auge del mercado de vehículos seminuevos. En el primer semestre de 2025 se vendieron 274,689 unidades, un crecimiento superior al 10 % frente al mismo periodo del año anterior. La tendencia muestra que por cada vehículo nuevo se comercializan tres seminuevos, lo que evidencia la amplitud del mercado y la necesidad de seguir promoviendo regulaciones que aseguren seguridad, formalidad y transparencia en estas operaciones.

En este segmento, los automóviles concentran el 43 % de participación, seguidos por las SUV (27 %) y las pick-ups (16 %). La oferta también se diversifica en cuanto a procedencia: la participación de marcas chinas alcanzó el 10,4 % al cierre de junio, consolidando su presencia en un mercado cada vez más competitivo.

El comercio automotor no es solo un indicador de consumo, es un termómetro del dinamismo económico nacional. Su crecimiento por encima del promedio del comercio demuestra que la confianza de los hogares y las empresas se traduce en inversión, empleo y oportunidades.

No obstante, el reto es claro: este desarrollo debe sostenerse sobre bases éticas y responsables, promoviendo la formalización, reduciendo la informalidad y garantizando estándares de seguridad para conductores y peatones. La industria automotriz tiene la oportunidad de liderar un modelo en el que el crecimiento económico vaya de la mano con la inclusión social, la sostenibilidad ambiental y la transparencia empresarial.

El motor está encendido. Dependerá de políticas públicas sólidas y de un sector privado comprometido asegurar que el comercio automotor siga siendo no solo un negocio rentable, sino también un pilar de progreso justo y sostenible para el Perú.

Lo más nuevo

Artículos relacionados