El café peruano, ya reconocido por su calidad y aroma en el mundo, vuelve a escribir un capítulo de orgullo internacional. Esta vez no es por un grano en particular, sino por sus espacios de consumo y experiencia. Nada menos que 42 cafeterías peruanas han sido nominadas al ranking de las 100 mejores de Sudamérica, elaborado por The World’s 100 Best Coffee Shops. El dato refleja no solo la creciente cultura del café en el país, sino también el esfuerzo de cientos de emprendedores, productores y baristas que han logrado posicionar a Perú como un referente regional.
El listado incluye desde propuestas consolidadas en Lima Metropolitana —donde se concentran 26 de las nominaciones— hasta iniciativas regionales que marcan la diferencia en ciudades como Cusco, Arequipa, Puno, Juliaca, Trujillo, Chiclayo, Paracas y Ayacucho. Entre estas últimas destaca Antaqa Café, en Ayacucho, un espacio que utiliza granos provenientes del Valle de los Ríos Ene y Mantaro (VREM), reconocido por producir uno de los cafés más ricos y aromáticos del mundo. Este detalle no solo realza la calidad del producto, sino que también visibiliza el trabajo de comunidades cafetaleras que han encontrado en la especialidad un camino de desarrollo sostenible.
El proceso de selección de estas cafeterías refleja la rigurosidad del certamen. Según Rubén Verde, Managing Director de la organización, más de 200 jueces profesionales evaluaron cerca de 1.840 cafeterías de especialidad en toda Sudamérica. De ellas, unas 250 fueron preseleccionadas y pasaron a la etapa de votación pública, en la que Perú ocupa casi el 20 % del total de nominaciones. Esto demuestra la solidez de la escena cafetera nacional y el valor que le otorga la comunidad internacional.
Otro aspecto relevante es que la votación popular, abierta hasta el 28 de septiembre, representa el 30 % de la calificación final, mientras que el 70 % proviene de la evaluación de expertos. El anuncio definitivo se realizará el 25 de octubre en Bogotá, durante la gala del South America’s 100 Best Coffee Shops en el marco de la feria Cafés de Colombia Expo.
Más allá de la competencia, este reconocimiento revela un fenómeno cultural y económico. El café de especialidad se ha convertido en un espacio de encuentro que conecta al consumidor urbano con el productor rural, acorta brechas sociales y fortalece cadenas de valor inclusivas. Iniciativas como Antaqa Café simbolizan esa convergencia entre tradición agrícola y emprendimiento moderno, donde la calidad del grano se acompaña de un relato de identidad y resiliencia.
El éxito del café peruano en este certamen internacional es mucho más que un motivo de orgullo gastronómico. Es la confirmación de que la cultura cafetera peruana está en expansión, construyendo puentes entre productores, baristas, emprendedores y consumidores. Detrás de cada taza servida en estas 42 cafeterías nominadas hay historias de trabajo digno, innovación y pasión por un producto que representa al país en el mundo.
Ahora, con el voto ciudadano y el respaldo de los jueces, Perú tiene la oportunidad de consolidar su liderazgo en Sudamérica. Y aunque la competencia es intensa, el verdadero triunfo ya se ha alcanzado: mostrar al mundo que el café peruano no solo se produce, sino que también se vive y se celebra en cada rincón del país.
