En política siempre hay espacio para la impopularidad, pero Dina Boluarte ha llevado el arte del rechazo a niveles olímpicos. Según la última encuesta de CPI para RPP (setiembre 2025), la mandataria ostenta un 93.8 % de desaprobación nacional y, como si fuera poco, un 0 % de aprobación entre los jóvenes de 18 a 24 años. Sí, cero. Nada. Ni un alma en el segmento etario que debería representar la esperanza del país. En Lima, el desaire alcanza al 95.3 % de los ciudadanos, un récord que ni el más obstinado gobernante podría presumir sin rubor.
Boluarte había prometido que su llegada como primera presidenta mujer sería un hito histórico. Y lo ha sido, aunque no por las razones que imaginó. La encuesta revela que 94.5 % de las mujeres rechazan su gestión, una cifra aún más alta que entre los hombres. Según Omar Castro, gerente general de CPI, este repudio tiene explicación: promesas de igualdad, lucha contra la violencia de género y mejoras en las oportunidades que jamás se concretaron. En otras palabras, la expectativa se convirtió en decepción.
Pero el verdadero “milagro estadístico” está en la juventud. Nunca antes una presidenta había logrado algo tan contundente: cero apoyo entre los jóvenes. Un resultado tan demoledor que parece más bien un epitafio político. ¿Cómo no entenderlo? En un país tomado por bandas criminales, con muertes diarias, extorsiones, secuestros y cobro de cupos, la juventud ve un futuro sin garantías. En educación, salud, minería y agricultura, el panorama es desolador: un Estado colapsado, mientras la élite política sigue en su propio festival de viajes, blindajes y contradicciones.
Lo irónico es que, mientras la calle ruge con descontento, Boluarte insiste en mostrarse como una presidenta de logros internacionales. Viajes al exterior, fotos protocolares y discursos vacíos son la vitrina de un gobierno que parece ignorar que en casa arde el país. Ni siquiera el aparato propagandístico oficial logra maquillar lo evidente: el Perú vive un desgobierno repudiado en cada esquina, con mujeres defraudadas y jóvenes ausentes de cualquier respaldo.
Los números de la encuesta no son simples porcentajes: son un acta de defunción política. Con solo 2.5 % de aprobación a nivel nacional y un océano de rechazo, Boluarte encarna la distancia total entre gobernantes y gobernados. Es un gobierno sin pueblo, sin juventud y sin respaldo femenino, sostenido únicamente por inercias institucionales y pactos de conveniencia en el Congreso.
Reflexión final
La ironía es brutal: Dina Boluarte se jacta de ser “la primera presidenta mujer del Perú”, pero pasará a la historia como la más impopular del planeta. No hay épica ni narrativa que pueda salvar la evidencia: un país donde la ciudadanía sobrevive a la violencia, al abandono y a la corrupción, mientras el poder se aferra a un cargo sin legitimidad. La pregunta ya no es cuánto más resistirá el Perú con este nivel de desaprobación, sino cuántas generaciones cargarán con las consecuencias de un gobierno que nadie eligió y que casi nadie quiere.
Fuente y ficha técnica: Encuesta Nacional Urbana y Rural CPI para RPP, realizada del 9 al 15 de setiembre de 2025, con una muestra de 1,200 entrevistados, margen de error de ±2.8 % y nivel de confianza del 95 %.
