¿Quiénes lideran la intención de voto para las Elecciones?  

El Perú se alista para las elecciones generales y municipales de 2026, y el último sondeo de CPI nos ofrece un retrato tan crudo como previsible: no hay candidatos, hay personajes. A menos de ocho meses de los comicios, la supuesta “renovación política” se parece más a un reciclaje de viejos conocidos, celebridades de ocasión y herencias políticas que nadie pidió. ¿La mayoría de peruanos? Perdida entre la apatía, el voto blanco y la indignación.

Según la encuesta de CPI-RPP (realizada entre el 11 y el 17 de septiembre de 2025, con una muestra de 1,200 personas, margen de error ±2.8 %, y 95.5 % de confianza), el primer lugar lo ocupa Rafael López Aliaga con 13.7 %, seguido por Keiko Fujimori (9 %) y, sorpresa, Mario Vizcarra (7.9 %), hermano del expresidente.

Sí, leíste bien: en el podio están un alcalde ultraconservador, una candidata con tres derrotas encima y un hermano. ¿Dónde firmamos para irnos del país?

En esta pasarela electoral, el desfile sigue con el humorista Carlos Álvarez (6.9 %) —porque si el Congreso ya es una broma, ¿por qué no hacer oficial el show?—, seguido por Alfonso López Chau (2.5 %), César Acuña (2.3 %) y José Luna Gálvez (1.7 %).

¿Seguimos? Aparecen también Fernando Olivera, eterno aspirante y eterno indignado (1.3 %), el showman Philip Butters (1.2 %), el ausente pero omnipresente Vladimir Cerrón (1.1 %) y, cerrando la lista, Jorge del Castillo (1 %), que al parecer aún no se ha jubilado del todo.

Ahora respira hondo: el 27.8 % de encuestados no precisa por quién votará, y el 17 % planea viciar o dejar en blanco su voto. Traducción: la mayoría no cree en nadie, pero el sistema sí nos cree lo suficientemente obedientes como para votar igual.

¿Y qué pasa en Lima? En el show municipal, encabeza Carlos Bruce (15.1 %), seguido por Renzo Reggiardo (13.1 %) y Francis Allison (9.7 %). En el cuarto lugar, el exministro Alberto Tejada (4.9 %), luego Richard Acuña (4.8 %) y hasta el alcalde del Rímac, Néstor de la Rosa, entra en escena. También figura Ulises Villegas (1 %), alcalde de Comas.

¿Renovación? Más bien rotación. En el Perú, las urnas no refrescan el sistema, solo lo reubican.

Si esta encuesta fuera una serie de Netflix, se llamaría «Reencuentro con los que nunca se fueron». Mientras la ciudadanía grita por aire nuevo, el sistema responde con más de lo mismo, pero con distinto peinado, diferente logo partidario y la misma falta de propuestas reales.

El Perú está condenado a elegir entre quienes ya fracasaron, quienes viven de su apellido o quienes creen que la política es un espectáculo más rentable que la televisión. La oferta electoral es tan predecible, que dan ganas de votar por error.

Reflexión final: Entre el desgano y el déjà vu
Estas cifras no son una encuesta, son una radiografía de un país atrapado entre el desencanto y la resignación. Un país que ya no elige con esperanza, sino con asco, miedo o sarcasmo. La democracia se ha convertido en un ritual obligatorio sin contenido ni dignidad.

Y aún así, nos invitan a votar como si el problema fuera la abstención. No señores, el problema no es que el pueblo no tenga fe, sino que la política peruana ha dejado de merecerla.

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