Líderes empresariales llaman a fortalecer la institucionalidad

El desarrollo económico del Perú no solo depende de sus recursos naturales, sino también de la fortaleza de sus instituciones y la capacidad de generar confianza en los inversionistas y la ciudadanía. En el marco de Perumin 37, destacados líderes empresariales coincidieron en que la debilidad institucional, la burocracia y la informalidad son los principales frenos para el crecimiento del país. Desde la banca, la energía, la construcción y el turismo, los ejecutivos resaltaron que la solución a estos desafíos exige diálogo, unidad y un enfoque conjunto entre Estado, empresas y sociedad civil.

En el panel, moderado por María Rosa Villalobos, participaron Diego Cavero (BCP), Rosa María Flores-Araoz (Kallpa Generación), Humberto Nadal (Cementos Pacasmayo) y Juan Stoessel (Casa Andina). Todos coincidieron en que los obstáculos que enfrenta la minería —sector protagónico del foro— también afectan a la economía en su conjunto.

Cavero, desde la banca, advirtió que la pérdida de institucionalidad y el exceso de burocracia desalientan la inversión y frenan la creación de oportunidades. Flores-Araoz, por su parte, resaltó la solidez del Banco Central de Reserva como ejemplo de institucionalidad que debería replicarse en otras entidades del Estado. Nadal puso en valor el rol de la gran minería como motor de desarrollo nacional, mientras que Stoessel, desde el turismo, evidenció cómo la falta de gobernanza y coordinación limita el potencial de destinos como Machu Picchu.

La informalidad fue otro eje central de la discusión. Stoessel alertó sobre el impacto en la seguridad y en la imagen del país, mientras que Nadal planteó la necesidad de construir una “nueva formalidad” que sea más inclusiva. Flores-Araoz insistió en que no debe confundirse la informalidad con la ilegalidad, y Cavero recordó que muchas pymes no se formalizan porque los costos y requisitos actuales resultan asfixiantes.

Al mismo tiempo, los líderes destacaron iniciativas de innovación que permiten avanzar en inclusión y competitividad. Entre ellas, herramientas financieras digitales como Yape, que han permitido a millones de pequeños comercios ingresar al sistema, y programas como Compromiso Mype, que capacitan y fortalecen a las micro y pequeñas empresas. Estas experiencias muestran que el sector privado puede ser un aliado clave en la lucha contra la informalidad.

El mensaje de Perumin 37 es claro: el Perú necesita instituciones sólidas, reglas claras y un camino viable hacia la formalización de su economía. La riqueza del país no se encuentra solo en sus recursos naturales, sino en la capacidad de articular un proyecto de desarrollo inclusivo y sostenible. La minería, la banca, la energía, el turismo y la construcción coinciden en que los problemas son comunes y, por tanto, las soluciones también deben construirse colectivamente.

La institucionalidad y la formalización no son metas abstractas, sino condiciones indispensables para garantizar empleo digno, inversión sostenible y competitividad global. Apostar por ellas significa luchar contra la indiferencia, la corrupción y la falta de visión de largo plazo. El reto está planteado: transformar las coincidencias empresariales en políticas públicas efectivas que aseguren un Perú más justo, próspero y confiable para todos.

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