Dicen que la justicia tarda, pero llega. En el Perú, Indecopi tarda, bosteza y recién se acuerda de su trabajo cuando los bancos ya han hecho su agosto llamando sin parar a millones de usuarios. Ahora, el organismo decidió iniciar un procedimiento contra Scotiabank por bombardearnos con promociones no solicitadas. ¡Aleluya! Pero ojo: no es que el Estado se haya iluminado de repente, simplemente se vio obligado a admitir que el abuso era tan evidente que ya no cabía debajo de la alfombra.
El caso es de antología: un millón de grabaciones analizadas con inteligencia artificial para descubrir lo que cualquier ciudadano sabe desde hace años. ¿No era suficiente escuchar a los usuarios? No, había que montar toda una operación tecnológica para confirmar que los bancos nos invaden la vida sin permiso.
Y aquí aparece el gran gesto de autoridad: Scotiabank podría recibir una multa de hasta 450 UIT, unos S/ 2,4 millones. ¿Se imaginan el susto en el directorio del banco? Ninguno. Para ellos esa cifra es calderilla, menos que un día de intereses. El negocio de llamar sin consentimiento ya produjo réditos, y la sanción se convierte en un simple gasto administrativo.
El chiste no termina ahí. Rímac Seguros y BBVA Perú también están bajo investigación. Es decir, las llamadas molestas no son la excepción, son el sistema. Un sistema que funciona porque el Estado mira a otro lado hasta que ya es demasiado tarde.
Lo más grotesco es la demora: la investigación empezó en 2024, pero en 2025 recién nos cuentan que “están analizando”. Mientras tanto, los consumidores siguieron recibiendo llamadas, ofertas, presiones y silencios incómodos al cortarles el teléfono. Indecopi sanciona, sí, pero con reflejos de tortuga.
No se trata de un caso aislado. Se trata de un modelo donde el consumidor siempre pierde y las empresas siempre ganan. El ciudadano cede su tiempo, su privacidad y hasta su paciencia, mientras las entidades financieras hacen números y el Estado se limita a repartir sanciones simbólicas.
Reflexión final
La gran pregunta es: ¿Indecopi despertó o solo pestañeó? Porque si de verdad quiere ser el guardián del consumidor, debe dejar de ser notario de abusos pasados y convertirse en un perro de guardia real. De lo contrario, cada sanción será apenas un titular de prensa, mientras nosotros seguimos con el celular sonando al mediodía con la misma cantaleta: “Señor, le llamamos para ofrecerle un préstamo que no pidió”.
