Encuesta IEP: más del 60% del Perú todavía no sabe por quién votar

El Perú se acerca a las Elecciones Generales 2026 con un panorama que raya en la tragicomedia. Según la última encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), presentada entre el 19 y el 24 de septiembre, el 62.7% de los ciudadanos no sabe por quién votar o simplemente ha decidido anular, dejar en blanco o abstenerse. Es decir, la mayoría no elige porque ya eligió: no confiar en nadie. En medio de este desierto de liderazgos, la figura más popular resulta ser Martín Vizcarra, inhabilitado y con procesos encima, pero aún capaz de superar con 9.8% a candidatos en carrera. Un síntoma inequívoco de que el país no busca gobernantes, sino apenas sobrevivir a su clase política.

Los números son reveladores: Rafael López Aliaga con 8.5% y Keiko Fujimori con 5.9% encabezan un ranking de miniaturas. Detrás, Pedro Castillo (3.3%) intenta revivir políticamente desde su celda ideológica, mientras Carlos Álvarez (2.4%) y Alfonso López Chau (0.9%) completan la baraja. Pero la verdadera noticia no es quién lidera, sino que más de seis de cada diez peruanos se han cansado de mirar esta tómbola sin premios.

Lo más llamativo es que, en medio de la orfandad, la gente siga mirando a Vizcarra, el presidente que cayó por vacunas escondidas y promesas incumplidas. Que un político inhabilitado aparezca como “el más popular” no habla de su carisma, sino de la magnitud del vacío. El repudio a la clase política es tal que hasta lo inaceptable resulta menos doloroso que lo disponible.

El sondeo también desnuda otra herida: la indiferencia. Casi la mitad del país muestra poco interés en la política y un 23% dice no tener ninguno. En un país donde la corrupción es norma y la inseguridad gobierna las calles, la apatía es la respuesta lógica: cuando la política no resuelve, la gente deja de escuchar. Los jóvenes de 18 a 29 años, llamados a ser la renovación, son los más desinteresados (64.8% sin candidato o con voto nulo). El futuro se está escribiendo con la tinta de la resignación.

Pero no es solo apatía: hay un corrimiento ideológico hacia la derecha (42%), con un centro debilitado (33%) y una izquierda que no despega (27%). Una mayoría cansada que, entre extorsiones, sicariatos y pobreza creciente, prefiere no pensar en proyectos colectivos y busca apenas un salvavidas personal. Y mientras tanto, la política institucional se sigue hundiendo: el Congreso bate récords de desaprobación, y el Ejecutivo colecciona críticas mientras gasta recursos en discursos vacíos, viajes improductivos y rescates inútiles a empresas quebradas.

El Perú entra al 2026 sin liderazgos claros, con una ciudadanía harta y un escenario en el que el voto ya no es de esperanza, sino de resignación. La encuesta del IEP no es una fotografía, es un espejo: refleja a un país que no quiere a ninguno de los que se ofrecen como salvadores. La política peruana no inspira confianza ni siquiera en campaña, el único momento en que debería generar ilusión.

Reflexión final
Cuando el 62.7% no encuentra candidato, el verdadero problema no es la indecisión del electorado, sino la incapacidad de la clase política para ofrecer alternativas creíbles. El país se enfrenta a unas elecciones donde el mayor favorito es el voto perdido, y donde la pregunta ya no es quién ganará, sino cuánto más se puede perder. En un Perú sin proyecto, la indiferencia se convierte en el candidato más fuerte, y esa es la señal más grave de todas.

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