Perú: potencia textil que conquista el mercado estadounidense

El Perú, históricamente reconocido por su riqueza cultural y artesanal, vuelve a destacar en el escenario económico global, esta vez como una nueva potencia textil en ascenso. Según la Asociación de Exportadores (ADEX), las exportaciones peruanas de confecciones alcanzaron US$811 millones 157 mil entre enero y agosto de 2025, registrando un crecimiento del 5,7 % respecto al año anterior. Este avance ha permitido al país superar a gigantes como Vietnam, Bangladesh, India y Sri Lanka en exportaciones de ropa hacia Estados Unidos, el mercado más competitivo del mundo.

La clave del éxito radica en la calidad de las prendas confeccionadas con algodón pima y tangüis, reconocidos internacionalmente por su suavidad, durabilidad y resistencia. Las t-shirts de algodón para hombre y mujer, junto con camisas de punto y prendas de fibras sintéticas, encabezan la lista de productos más demandados en el exterior. Estados Unidos concentra el 66,7 % de los envíos, con compras que superan los US$541 millones, seguido de Brasil, Canadá, Chile y Alemania.

Juan José Córdova Benavides, presidente del Comité de Confecciones de ADEX, explicó que las tarifas impuestas por Estados Unidos fueron menos severas para el Perú, lo que fortaleció su competitividad frente a países asiáticos. “El reto, sin embargo, es no dormirnos en los laureles”, advirtió el directivo. “Nuestra industria opera al 90 % de su capacidad, y sin inversiones en tecnología, capacitación y cadena de suministro, corremos el riesgo de no aprovechar el potencial que tenemos”.

Este diagnóstico revela una paradoja nacional: el Perú triunfa en la exportación de prendas de algodón, pero depende del algodón importado. De acuerdo con el Observatorio de Complejidad Económica (OEC), el país es un importador neto de algodón en bruto, con un déficit comercial de US$76 millones. La industria textil peruana se abastece principalmente de Estados Unidos, lo que resalta la necesidad de fortalecer la producción nacional y reducir la dependencia externa.

ADEX ha insistido en la urgencia de ampliar la infraestructura productiva para consolidar este crecimiento. Se requiere inversión en maquinaria moderna, fomento a la agricultura algodonera sostenible y programas de formación laboral que integren a más jóvenes y mujeres en la cadena productiva. La industria textil no solo representa un motor económico: es también un tejido social que genera más de 400 mil empleos directos e indirectos, muchos de ellos en regiones tradicionalmente olvidadas.

El liderazgo peruano en el sector textil es un testimonio de resiliencia frente a los vaivenes políticos y económicos. En un país golpeado por la incertidumbre, el sector privado demuestra que la excelencia, la innovación y el trabajo ético pueden sostener el crecimiento incluso en contextos adversos.

El auge de la moda “Made in Perú” simboliza más que un logro comercial: representa una oportunidad para redefinir el modelo de desarrollo nacional. El país tiene ante sí el desafío de escalar su industria textil sin sacrificar su identidad ni su sostenibilidad.

El algodón peruano —cultivado en suelos áridos, hilado por manos expertas y transformado en prendas que recorren el mundo— es una metáfora del Perú que resiste, crea y prospera. El siguiente paso será garantizar que ese progreso beneficie también a los pequeños productores, a las cooperativas rurales y a los trabajadores del sector, consolidando una industria que no solo exporte ropa, sino también dignidad, trabajo formal y orgullo nacional.

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