¿A qué partidos políticos están afiliados los nuevos ministros?

El nuevo Gabinete Álvarez Miranda nació prometiendo “unidad y experiencia técnica”, pero bastó revisar el padrón del Jurado Nacional de Elecciones para descubrir la verdad: no es un gabinete técnico, sino un catálogo de políticos reciclados, afiliados, exafiliados y multicolor. El presidente José Jerí, en su primer intento de gobernar, ha reunido en Palacio a una fauna política que va desde el PPC hasta el APRA, pasando por Fuerza Popular, Somos Perú, Renovación Popular y APP. En vez de un consejo de ministros, parece haber formado un museo de partidos en extinción.

El premier Ernesto Álvarez Miranda, exmagistrado y ahora político a tiempo completo, es el rostro visible de este experimento de reciclaje. Vinculado al Partido Popular Cristiano (PPC), Fuerza Popular y el APRA, Álvarez ha transitado por todas las veredas ideológicas con una habilidad que ya quisieran los mejores equilibristas del circo político peruano. Hoy se presenta como independiente, pero su hoja de vida es una biografía del oportunismo. No lidera un gabinete de técnicos, sino un equipo de supervivientes del poder.

A su alrededor, el panorama no mejora.
o Walter Martínez, nuevo ministro de Justicia, fue militante del APRA entre 2008 y 2009. Hoy predica transparencia y legalidad como si la amnesia política fuera un mérito.
o Óscar Fernández, ministro de Trabajo, pasó de Renovación Popular al PPC sin despeinarse. Donde haya un cargo, hay un nuevo color partidario.
o Sandra Gutiérrez, ministra de la Mujer, es militante activa de Somos Perú, pero ya fue candidata y regidora por otras tiendas. No tiene una ideología: tiene un itinerario electoral.
o Lesly Shica, ministra de Inclusión Social, fue parte de Alianza para el Progreso, el partido del pragmatismo con sello y chequera.
o Alfredo Luna, ministro de Cultura, abandonó Acción Popular para unirse a Avanza País, convencido de que la cultura también puede gestionarse desde el cálculo político.
o El resto de ministros, “sin afiliación”, tampoco son técnicos: son burócratas que orbitan alrededor del poder, listos para jurar lealtad al presidente de turno, cualquiera sea su apellido.

El gabinete Jerí se presenta como plural, pero es solo una coalición de conveniencias. Cada ministro representa un pedazo de los partidos tradicionales, aquellos que la ciudadanía ya no soporta. No hay meritocracia ni especialización: hay alianzas, cuotas y equilibrios precarios. El mensaje es claro: no importa la competencia técnica, basta con el carnet adecuado… o con haber tenido varios.

El nuevo gabinete no refleja diversidad ideológica, sino desesperación política. Jerí buscó estabilidad y encontró camuflaje: ministros que ayer juraban por un partido, hoy predican la neutralidad y mañana buscarán un nuevo refugio partidario. El Estado vuelve a convertirse en refugio de reciclados, no en espacio de gestión pública.

Reflexión final
El Perú no está gobernado por técnicos ni por estadistas: está gobernado por camaleones. En este país, los ministros no renuncian a sus partidos, los coleccionan. Y mientras los ciudadanos exigen soluciones, los ministros cambian de color para seguir en el juego.
Porque aquí, en el Gabinete Jerí, la única política de Estado es la del disfraz.

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