El café peruano, símbolo de identidad y esfuerzo de miles de familias rurales, vuelve a brillar en los mercados internacionales. Entre enero y julio de 2025, las exportaciones de café en grano verde alcanzaron los USD 483 millones, con un crecimiento del 22 % respecto al año anterior, según ComexPerú. Este repunte no solo consolida al café como el cuarto producto agrícola más exportado del país, sino que también marca una nueva etapa: su expansión hacia mercados estratégicos del Medio Oriente, especialmente Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.
El auge del café peruano responde a una coyuntura internacional compleja pero favorable. Las condiciones climáticas adversas en Brasil y Vietnam —principales exportadores mundiales— redujeron la oferta global y elevaron los precios internacionales, que promediaron USD 8,361 por tonelada, un 42 % más que en 2024. En ese contexto, el Perú ha sabido aprovechar su reputación de calidad, sostenibilidad y origen ético para posicionar sus granos en segmentos premium.
Si bien el volumen exportado cayó un 32,5 % interanual, el aumento del valor compensó la diferencia. Estados Unidos sigue siendo el principal comprador con USD 138 millones (+43 %), seguido de Alemania, Bélgica, Canadá y Colombia. Sin embargo, el crecimiento más prometedor se observa en el Medio Oriente, donde la demanda por cafés especiales y de origen único está en plena expansión.
Arabia Saudita, con un consumo per cápita de 2,7 kg, y Emiratos Árabes Unidos, con 1,3 kg, se están consolidando como destinos de lujo para los cafés premium. Sus poblaciones jóvenes —el 71 % menor de 35 años— y con alto poder adquisitivo buscan productos de calidad diferenciada. Además, el hecho de que ambos países no apliquen aranceles al café peruano facilita la competitividad de nuestros productores.
En 2024, Emiratos Árabes importaron café verde por USD 216 millones, mientras que el café peruano ingresó a un precio superior al promedio mundial: USD 5,3 por kilo frente a USD 4,6. En el caso de Arabia Saudita, el producto peruano alcanzó los USD 8,3 por kilo, muy por encima del promedio global de USD 4,8, demostrando que la calidad nacional se paga bien cuando se sustenta en excelencia.
El éxito exportador no se limita a cifras. En 2025, cafés peruanos de Puno y Pasco obtuvieron medallas de oro y plata en el Concurso Internacional de Cafés Tostados al Origen, celebrado en París. El grano del sector Alto Tunkimayo (Puno), cultivado a más de 1,500 metros de altura, y el café producido por la Cooperativa de Mujeres Cafetaleras de Villa Rica (Pasco), fueron reconocidos por su perfil sensorial excepcional y sus prácticas sostenibles.
Estos logros confirman que el café peruano no solo compite, sino que inspira respeto en la élite mundial del café. Las variedades geisha, caturra, típica y bourbón, cultivadas bajo sombra y con técnicas de agricultura regenerativa, reafirman que la combinación de biodiversidad, conocimiento ancestral y esfuerzo humano puede convertirse en un sello de excelencia global.
El crecimiento del café peruano demuestra que el país puede construir desarrollo desde el campo, apostando por la calidad, la ética y la innovación. Cada grano exportado es fruto del trabajo de miles de familias que cultivan esperanza en las laderas del ande, en medio de desafíos climáticos y sociales.
Hoy, el Perú no solo exporta café: exporta dignidad, sostenibilidad y cultura. Y mientras el aroma de nuestros granos conquista nuevas geografías, el mensaje es claro: cuando hay unión, técnica y visión de futuro, el trabajo del campo puede vencer la indiferencia política y transformar la historia económica del país.
