Golpe duro para Perú: La Selección cayó en el ranking FIFA

Perú cayó al 49 del ranking FIFA. No es un susto: es la boleta final. Perdimos 2-1 con Chile y, de paso, perdimos otra vez el hilo conductor. El ranking no castiga una pelota desviada; castiga décadas sin plan, sin 2050, sin menores, sin sistema. La inflación de excusas ya no cotiza: el tablero nos exhibe.

Nos volvimos expertos en lo accesorio: reclutar futbolistas con raíces peruanas por el mundo. Útil como apoyo; pobre como estrategia. Convertir el árbol genealógico en política nacional es admitir que renunciamos a formar. Hoy hay más horas en trámites que en metodología; más scouting de apellidos que de talento local. Resultado: identidad prestada, urgencia permanente y base vacía.

Las menores (Sub-15, Sub-17, Sub-20) son nuestro veredicto: goleadas, últimos puestos, aprendizaje mínimo. No es una mala racha; es un modelo de abandono. La Liga 1 ofrece baja intensidad y poca exportación. Los pocos que salen a ligas de octavo orden regresan pronto: el mercado global paga rendimiento, no relatos patrióticos.

La gobernanza se esconde tras “procesos”: presentaciones bonitas, auditorías invisibles, calendarios juveniles decorativos, centros de alto rendimiento más citados que exigidos. Cambiamos de entrenador como si fueran cortafuegos de prensa; jamás tocamos el cable pelado: estructura. Y para rematar, el consuelo indigno: “estamos encima de Bolivia”. Alegrarse con eso es una vergüenza. Es medir ambición con regla corta. Con esa barra tan baja, vamos directo al sótano del ranking y de las tablas de posiciones.

El puesto 49 no es accidente: es promedio de negligencias. No lo arregla un amistoso ganado, ni un hallazgo genealógico viral, ni el enésimo “proyecto” sin KPI. Se arregla con sistema: presupuesto blindado, metas medibles, datos públicos, sanciones reales. Sin eso, seguiremos recitando épicas para esconder vacíos.

Reflexión final
Replanteo inmediato y verificable: dejar de ser cazadores de apellidos y volver a ser formadores de futbolistas. Un Plan 2050 con hitos anuales publicados; currículo técnico unificado por edades; ligas juveniles obligatorias y exigentes; centros regionales con ciencia aplicada y KPIs; scouting nacional profesional; reglas que premien la cantera; calendario competitivo real; y gobernanza independiente con auditorías trimestrales y consecuencias. Ética, mérito y trabajo sostenido. Sin eso, la tabla seguirá diciendo la verdad que no queremos oír. Y no habrá árbol genealógico capaz de taparla.

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