Teleférico Huascarán, que conectará atractivos turísticos

Áncash tiene una oportunidad para demostrar que el desarrollo puede ser, a la vez, rentable, sostenible y humano. El Teleférico Huascarán —una inversión aproximada de US$ 30 millones— busca conectar atractivos de alta montaña mediante un sistema de transporte por cable que reduzca tiempos de acceso y ordene los flujos turísticos en ecosistemas sensibles. Impulsado por ProInversión junto con la Municipalidad Provincial de Yungay y el Gobierno Regional de Áncash, el proyecto avanza como Asociación Público-Privada con estudios de perfil a cargo de JS Consultores Empresariales S.A.C. El objetivo es claro: fortalecer la infraestructura turística, elevar la competitividad regional y beneficiar a las comunidades sin sacrificar su entorno ni su cultura.

Las primeras acciones incluyen trabajos de campo, reconocimiento de rutas y evaluaciones técnica, ambiental y social en puntos clave como Cebolla Pampa, Yuraccorral, el mirador de Portachuelo y el Refugio Perú, cerca de la Laguna 69. La propuesta integra estaciones, servicios complementarios y espacios culturales para extender la estadía del visitante y multiplicar el impacto económico local. Un teleférico bien planificado no solo traslada personas: crea corredores de valor que articulan guías certificados, artesanos, operadores y productores, promoviendo empleo formal y cadenas de suministro justas.

Desde la ética empresarial, el estándar debe ser innegociable: transparencia en adquisiciones, participación comunitaria informada, monitoreo ambiental independiente y rendición de cuentas periódica. La lucha contra la corrupción, la discriminación, los abusos y cualquier forma de violencia empieza por procesos que prioricen el bien común. Ordenar el turismo en alta montaña también significa proteger la capacidad de carga, prevenir la degradación de rutas y asegurar que los beneficios lleguen primero a quienes han cuidado históricamente el territorio.

Este proyecto, además, puede convertirse en vitrina de innovación: boletaje digital con aforos en tiempo real, guías interpretativas sobre biodiversidad, accesibilidad universal en estaciones y programas de capacitación para jóvenes de Yungay. La sostenibilidad deja de ser discurso cuando se convierte en práctica medible.

El Teleférico Huascarán puede ser el símbolo de un Perú que invierte con visión y actúa con valores. Si la ejecución mantiene excelencia técnica y moral —con participación ciudadana, protección ambiental y equidad económica— Áncash ganará algo más que turistas: ganará confianza. Y la confianza, en tiempos de escepticismo, es el capital más valioso para construir un futuro próspero, inclusivo y respetuoso de nuestra casa común.

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