IPAE abre el Bloque Electoral con seis presidenciables en vitrina —López Aliaga, Fujimori, Vizcarra, Álvarez, López Chau y Acuña— y un lema irreprochable: “Elegir con responsabilidad”. Traduzcamos: tres horas de foco, frases redondas y primeros ensayos de golpe bajo. El país, mientras tanto, sigue pidiendo algo que rara vez cabe en un panel: compromisos verificables con costo político si se incumplen.
CADE no puede ser desfile: debe ser examen. Seguridad: metas trimestrales auditables (homicidios, extorsión, lavado), mapa de financiamiento, cadena de mando y controles de inteligencia con supervisión independiente. Economía: reforma del servicio civil con cronograma, destrabe con sanciones a la autoridad que retrase, competencia regulatoria basada en datos, y regla explícita para no patear la deuda con bonos sin respaldo. Educación y salud: estándares mínimos por alumno y por paciente, contratos por desempeño y evaluación pública, no otra presentación con flechas.
Integridad, el elefante: financiamiento de campaña y conflicto de interés. Exigencia mínima al sexteto: 1) reporte en línea y en tiempo real de cada aporte y de toda pauta digital (monto, segmentación, alcance); 2) prohibición de asesores “ad honórem” con ventanilla paralela; 3) test y acuerdo de integridad para gabinete y altos cargos, con causales de salida automáticas; 4) datos abiertos por defecto, incluidos contratos y visitas. Y un pacto de higiene democrática: sin desinformación como táctica; quien mienta con método, fuera del juego.
El panel de expertos puede marcar diferencia si abandona el guion amable: cada respuesta debería terminar en un número, una fecha y un responsable. Nada de “más inversión” sin fuente de financiamiento ni “reforma” sin texto de ley. Orden de participación por sorteo, bien; preguntas por sorteo, no: prioricemos lo incómodo y lo urgente. Y si algún candidato intenta convertir el auditorio en mitin, corte de réplica con evidencia en pantalla. Transparencia es también tiempo de aire parejo y verificación al vuelo.
CADE puede pasar de pasarela a filtro si deja menos aplauso y más firma. Los seis vienen a vender futuro; que salgan con obligaciones medibles, auditorías externas y renuncias prefirmadas por incumplimiento. Si no, “elegir con responsabilidad” será otro eslogan para el archivo y la campaña seguirá dictando la agenda del Estado.
Reflexión final
El Perú no necesita más titulares; necesita garantías exigibles. Menos coreografía, más control. Menos promesa, más contrato. Que cada candidato entregue su plan con costos, plazos y candados éticos… o ceda el escenario. Porque la confianza ya no se gana con una frase: se gana con un recibo.
