Lluvia de dinero de la minería ilegal en campaña electoral

Faltan seis meses para votar y ya cae la primera tormenta: no es lluvia de ideas, es lluvia de dinero. La minería ilegal —esa economía paralela que devora ríos y compra silencios— movería más de US$12,000 millones este año. Suficiente para inundar la campaña con “apoyos” disfrazados de logística, pauta y favores. La SNMPE propone un pacto para no recibir ese dinero. ¿La respuesta? Pocos sí, muchos silencios, y demasiada vista gorda.

El libreto es conocido: ampliar el Reinfo para reingresar a decenas de miles de operadores que quedaron fuera por la norma; protestas en Abancay; bancadas que se “solidarizan”; predictámenes que resucitan plazos y reincorporaciones. Política transaccional a la vista: votos y financiamiento bailando un huayno de conveniencia. Si el Congreso empuja la ampliación mientras los partidos coquetean con gremios mezclados con ilegalidad, ¿qué esperamos encontrar en la caja de campaña: agua bendita?.

La SNMPE pidió un compromiso simple: no recibir dinero de minería ilegal. Solo cinco partidos y una alianza dijeron “sí” con claridad. Otros declaran estar “en contra” del financiamiento ilícito… pero evitan firmar. Y varias marcas de la vitrina electoral —incluidas las que cortejan a dirigentes del sector— prefieren no responder. Traducción: es más cómodo dejar abierta la puerta trasera. Si, como advirtió el ex presidente del gremio Carlos Gálvez, “eso va a ocurrir igual”, la única vacuna es la trazabilidad radical.

¿Medidas mínimas? 1) Transparencia en tiempo real de toda la financiación: aportantes, montos, RUC, beneficiario final, contratos y contraprestaciones, en un portal público con API. 2) Bancarización obligatoria y huella digital de cada sol de campaña; cero efectivo. 3) Auditorías forenses independientes antes, durante y después del proceso, con publicación de hallazgos. 4) Cláusula de veto: si se acredita un solo aporte proveniente de economía ilegal, pérdida inmediata de financiamiento público indirecto y denuncia penal. 5) Muro ético: ningún candidato con vínculos actuales con redes de minería ilegal o su intermediación debe ser admitido en lista.

Un pacto sin métricas ni dientes es un flyer. La democracia no se defiende con comunicados, sino con contabilidad que resista la lupa y sanciones que duelan. Si la campaña se financia con oro sucio, el resultado será un poder hipotecado: leyes a medida, fiscalización decorativa y territorio entregado.

Reflexión final
No hay neutralidad posible frente al dinero ilegal: o se firma con controles reales, o se confiesa con el silencio. La elección de 2026 no solo mide preferencias; mide integridad. Si el agua viene turbia, no bebamos. Y si alguien insiste en servirla, que rinda cuentas antes de pedir el voto.

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