Mundial 2026: Ivanka Trump promueve programa en 200 países

El fútbol puede mover montañas cuando decide moverse por algo más que la taquilla. La FIFA, en alianza con Global Citizen, lanzó un fondo educativo de 100 millones de dólares vinculado al Mundial 2026: por cada entrada vendida, un dólar irá a becas, equipamiento y programas escolares en más de 200 países. Ya hay 30 millones asegurados y, con siete millones de asistentes previstos a 104 partidos entre el 11 de junio y el 19 de julio, la ambición no es solo simbólica: es medible.

La junta asesora combina influencia y experiencia: Ivanka Trump —sí, nombre que genera titulares— junto a Serena Williams, Shakira, The Weeknd, Hugh Jackman y Kaká. Que el deporte convoque a la cultura y al entretenimiento no es frivolidad si se traduce en gestión: redes, visibilidad y recaudación para llegar a las aulas. El reto es que la fama no opaque el propósito: transformar el espectáculo en oportunidades reales.

¿Qué hay para celebrar? Tres cosas. Primero, un mecanismo de financiación claro y previsible (un dólar por ticket) que alinea pasión con propósito. Segundo, subvenciones de hasta 250 mil dólares para iniciativas concretas: escuelas que integran educación física con matemáticas básicas, clubes que abren academias para niñas, ligas que incorporan deporte adaptado y salud mental. Tercero, una ventana para América Latina y, en particular, para el Perú: municipios, clubes distritales, ONG y universidades con proyectos probados pueden postular y escalar.

Pero una buena idea necesita cancha reglada. Para que el fondo no se pierda en la burocracia, hacen falta tres garantías: 1) trazabilidad pública de cada dólar (proyectos, metas, costos y resultados), 2) indicadores de impacto (asistencia escolar, permanencia, rendimiento, igualdad de género, inclusión de atletas con discapacidad) y 3) formación de docentes y entrenadores con currículos que unan juego, hábitos saludables y habilidades socioemocionales.

Imaginemos lo que esto puede significar en el Perú: escuelas públicas con canchas seguras y materiales, ligas femeninas con entrenadoras certificadas, semilleros en barrios populares con tutorías académicas, y programas de parafútbol que devuelvan autoestima y comunidad. No es caridad: es inversión en capital humano con retorno social.

El 19 de julio, cuando el trofeo se alce en el MetLife Stadium, el verdadero legado del Mundial 2026 no debería medirse solo en goles, sino en cuadernos abiertos, niñas empoderadas y jóvenes que hallaron en la pelota un camino de futuro. Si el fútbol puede llenar estadios, también puede llenar aulas. Este dólar por entrada es la mejor jugada para que el deporte rey anote el gol más importante: educación de calidad, aquí y ahora.

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