CADE 2025 prometía un contraste serio de propuestas y terminó exhibiendo un vacío cívico. De los seis invitados al Bloque Electoral, solo Rafael López Aliaga (Renovación Popular) y Alfonso López Chau (Ahora Nación) confirmaron su presencia. Keiko Fujimori (Fuerza Popular), Mario Vizcarra (Perú Primero), Carlos Álvarez (País para Todos) y César Acuña (APP) decidieron no acudir —Vizcarra alegó problemas de salud—. El presidente de IPAE Acción Empresarial, Gonzalo Galdós, lo resumió sin rodeos: “No asistir y no dialogar con los empresarios es escapismo”.
IPAE invitó a quienes lideran la intención de voto según el promedio de CPI, IEP e Ipsos al 15 de octubre. No es un “cónclave cerrado”, sino una plataforma de diálogo nacional que se transmite en universidades y redes, y convoca a miles de jóvenes. Allí debían explicarse planes, plazos, presupuestos y métricas. En ese contexto, la SBS anunció que hasta tres competidores evalúan entrar al mercado de pensiones: asunto que exige definiciones sobre competencia, supervisión, comisiones y protección del afiliado. Recordatorio simple: el sector privado genera más del 80% del emprendimiento y el empleo del país. Rehuir ese diálogo es renunciar a entender cómo funciona la economía real.
Los cuatro candidatos ausentes envían un mensaje preocupante. No participar por temor, miedo, cálculo político o por no tener un plan de gobierno preparado no es estrategia: es una renuncia al deber democrático de rendir cuentas. Quien se niega a someter su propuesta a preguntas informadas normaliza la campaña sin contenido y el gobierno sin ruta. El liderazgo se prueba en el diálogo —sobre todo incómodo—, no en la comodidad del eslogan o la coartada del calendario.
Asistir a CADE no convierte a nadie en estadista; esquivar el foro sí revela prioridades: preservar votos antes que ideas, la marca antes que el ciudadano. La ausencia erosiona la confianza y perpetúa el desgobierno de la improvisación. Los presentes, al menos, asumen el contraste; los ausentes, el silencio.
Reflexión final
Desde La Caja Negra defendemos una democracia que conversa, mide y corrige. Exigimos a todos los aspirantes publicar planes completos, con cronogramas e indicadores verificables, y debatirlos con academia, regiones, trabajadores, mypes y empresa. Perú no necesita candidatos que huyan del micrófono, sino líderes que miren a la ciudadanía a los ojos y respondan, aquí y ahora. Solo así podremos combatir la corrupción, la violencia y la indiferencia con ética, evidencia y justicia.
