La obesidad dejó hace tiempo de ser vista solo como un “exceso de peso” para convertirse en una enfermedad crónica que aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y otros males que afectan la calidad y la expectativa de vida. Más de mil millones de personas viven con obesidad en el mundo, y la cifra podría duplicarse hacia 2030 si no se actúa con decisión.
En este contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dado un paso clave: incorporar los fármacos GLP-1 a su Lista de Medicamentos Esenciales, marcando un cambio de enfoque en la lucha global contra esta condición.
Los agonistas del receptor GLP-1 (como semaglutida, dulaglutida, liraglutida y tirzepatida) son medicamentos desarrollados inicialmente para la diabetes tipo 2. Actúan sobre hormonas intestinales que regulan el apetito y la glucosa, ayudando a mejorar el control del azúcar en sangre, favorecer la pérdida de peso y reducir complicaciones cardiovasculares y renales en personas de alto riesgo.
En septiembre de 2025, la OMS incluyó estas terapias en su Lista de Medicamentos Esenciales para el manejo de la diabetes tipo 2 en grupos de alto riesgo. Más recientemente, emitió su primera guía mundial que respalda su uso en adultos con obesidad (excepto mujeres embarazadas), dentro de un tratamiento de largo plazo que debe ir acompañado de alimentación saludable, actividad física y apoyo profesional.
¿Qué significa que sean “medicamentos esenciales”? No que deban usarse masivamente, sino que existe suficiente evidencia de eficacia y seguridad como para considerarlos fundamentales en sistemas de salud que busquen un acceso equitativo, sobre todo en personas con obesidad y diabetes que ya presentan complicaciones. A la vez, la OMS subraya que las recomendaciones son condicionales: aún hay dudas sobre el uso muy prolongado, los costos elevados y la capacidad de los sistemas sanitarios para ofrecerlos de manera justa.
En el Perú, especialistas como el Dr. Elmer Huerta han destacado que esta decisión refleja un cambio de paradigma: la obesidad se reconoce como enfermedad crónica que requiere tratamiento integral, no solo mensajes aislados sobre “comer menos y moverse más”. No obstante, los fármacos GLP-1 no sustituyen los hábitos de vida saludables ni son adecuados para todas las personas; su indicación debe ser individualizada y siempre bajo supervisión médica.
La incorporación de los fármacos GLP-1 a la lista de medicamentos esenciales de la OMS abre una oportunidad para mejorar el manejo de la obesidad y la diabetes tipo 2, especialmente en pacientes de mayor riesgo. Sin embargo, estos medicamentos son solo una pieza de un enfoque más amplio que incluye alimentación equilibrada, movimiento diario, abordaje psicológico y políticas públicas que faciliten entornos saludables.
Reflexión final
La decisión de la OMS envía un mensaje claro: la obesidad no es un fracaso individual, es una enfermedad compleja que merece tratamientos efectivos y accesibles. Informarnos, evitar la automedicación y conversar con los profesionales de salud sobre las mejores opciones para cada caso es un acto de cuidado responsable. La ciencia avanza, pero el cambio solo será real si se acompaña de empatía, educación y compromiso con nuestro propio bienestar.
