Foto: El Popular
No es ciencia ficción: la luz puede subir sin que haya subido tu consumo. ¿La razón? El nuevo medidor “inteligente” no cae del cielo ni lo paga el Estado: lo pagará el usuario, prorrateado en el recibo mes a mes. Y lo más grave no es solo el cobro, sino el método: la modernización se anuncia como “beneficio”, pero se ejecuta como traslado de costos a familias que muchas veces ni siquiera han sido informadas con claridad.
Nos venden el medidor inteligente como si fuera un regalo tecnológico: que podrás ver tu consumo “en tiempo real”, que habrá tarifas por horario, que el sistema será más eficiente. Todo suena bien… hasta que llega la parte que no se grita en conferencia de prensa: la modernización la financia el ciudadano. Y cuando el ciudadano paga, la pregunta es inevitable: ¿quién gana primero?.
Porque esto no es solo un aparato. Es un cambio de reglas. El recibo deja de ser un simple cálculo por consumo y se convierte en un canal de cobros añadidos, “cuotas” normalizadas, pequeñas mordidas mensuales que, juntas, se vuelven una carga constante. Y aquí aparece la trampa psicológica: como no es un pago único, duele menos cada mes… pero duele por años.
Además, si el medidor será tan “inteligente”, debería servir también para equilibrar la cancha: registrar cortes, variaciones, deficiencias del servicio y dejar evidencia objetiva a favor del usuario cuando la empresa falla. Pero la sensación —otra vez— es que la inteligencia está orientada a controlar el consumo del hogar, no a garantizar la calidad del servicio que se le entrega. Y cuando el Estado regula mirando más al sistema que al ciudadano, el usuario queda como siempre: pagando y reclamando a ciegas.
Sí: el costo subirá porque se añadirá el pago del medidor. Y sí: esto se puede llamar modernización. Pero modernizar no puede ser sinónimo de cargarle la mochila al usuario sin un debate público real, sin explicación simple y masiva, y sin garantías equivalentes de protección.
Reflexión final
El problema no es la tecnología: es la política. En el Perú, “inteligente” suele significar “más eficiente para cobrar” y “más lento para proteger”. Y si el futuro llega con recibos más altos y ciudadanos desinformados, entonces no estamos entrando a una nueva era: estamos repitiendo la misma historia, solo que con medidor nuevo.
