¿Cuánto dinero ganará cada selección en la Copa del Mundo?

Foto: Mundo Now

La Copa del Mundo 2026 no solo ampliará el mapa futbolístico con 48 selecciones y tres países anfitriones; también elevará, como nunca antes, la dimensión económica del torneo. La FIFA confirmó una bolsa total de US$ 727 millones, con US$ 655 millones destinados directamente a las selecciones participantes. Más que una cifra impactante, se trata de una señal clara: el fútbol de selecciones entra a una nueva era de responsabilidad, alcance global y oportunidades concretas de desarrollo.

El esquema de premios es el más ambicioso de la historia. El campeón recibirá US$ 50 millones, el subcampeón US$ 33 millones, y hasta las selecciones que terminen entre los puestos 33 y 48 asegurarán US$ 9 millones, además de US$ 1.5 millones para gastos de preparación. En términos prácticos, todas las federaciones clasificadas tendrán garantizado un piso de US$ 10.5 millones.

Leído en positivo, este modelo reconoce que competir al máximo nivel tiene costos crecientes y que el fútbol global necesita recursos para sostenerse. Para muchas federaciones, especialmente de África, Asia y América Latina, estos ingresos pueden marcar un antes y un después: centros de alto rendimiento, divisiones menores profesionalizadas, formación de entrenadores, tecnología aplicada al rendimiento y planificación a largo plazo.

Gianni Infantino ha insistido en que el Mundial 2026 será “histórico” por su contribución a la comunidad futbolística mundial. La afirmación abre un debate saludable: el dinero ya no es solo un premio al resultado deportivo, sino una herramienta de impacto estructural. El desafío es convertir esa herramienta en políticas sostenibles y no en soluciones pasajeras.

Para países como Perú —si logra la clasificación— el escenario es particularmente relevante. Un ingreso de este nivel permitiría fortalecer procesos que suelen quedar relegados: preparación integral de selecciones menores, mejora del scouting internacional, soporte científico y médico, y una mayor articulación entre selección y liga local. El premio económico, bien gestionado, puede ser el punto de partida de un ciclo virtuoso.

El Mundial 2026 confirma que el fútbol es, además de pasión, una industria global de alto impacto. Los premios récord reflejan esa realidad y colocan a las federaciones frente a una oportunidad inédita: usar los recursos para competir mejor hoy y construir mejor mañana.

Reflexión final
El verdadero valor de estos millones no estará en los cheques, sino en las decisiones que se tomen después. Si el dinero se transforma en planificación, transparencia y desarrollo, el Mundial 2026 no solo coronará a un campeón: dejará una herencia positiva para el fútbol mundial. Ahí está el partido más importante, el que se juega fuera de la cancha y que puede cambiar el rumbo del deporte para las próximas generaciones.

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