José Jerí no responde al clamor ciudadano en Iquitos

Foto: Diario Uno.

Iquitos recibió a José Jerí este sábado 20 de diciembre con lo único que el Estado parece garantizar sin fallas: un cerco policial. La visita tuvo agenda “variada”, sí, pero con un detalle decisivo: la ciudadanía no pudo acercarse para exponer sus demandas. En un país que se deshilacha por salud, seguridad y abandono, Jerí confirmó su estilo: recorrer el Perú como postal, sin contacto con el Perú real.

El episodio es más grave por lo que simboliza. Un ciudadano intentó llegar a la Plaza de Armas para decirle algo básico, urgente y humano: “la tosferina y la muerte de niños en las comunidades”. No pudo. “No nos dejaron ingresar”, relató. El Estado, en vez de abrir oído ante una emergencia sanitaria, cerró calles. La política pública se volvió perímetro: si el problema se acerca, se bloquea; si la realidad insiste, se dispersa; si la gente reclama, se interpreta como riesgo.

El despliegue policial no solo impidió el diálogo: también perjudicó la jornada laboral de los iquiteños. Mototaxistas reportaron cierres y desvíos sin información previa, con pérdidas y caos para trasladar pasajeros. Es decir, la visita llegó con “orden” para la comitiva y con desorden para la ciudad. La vieja lógica del poder: el ciudadano se adapta; el presidente se protege.

Lo más mordaz es el contraste: Jerí viaja, aparece, posa, pero no gobierna. La escena tiene guion perfecto para cámaras: resguardo, caminata, foto oficial y salida. Pero no hay lo esencial: espacio para escuchar, mecanismos para recoger demandas, compromisos verificables, rendición de cuentas. La visita parece diseñada para evitar lo único que importa: la voz de la gente.

Y cuando el gobierno intenta dejar una cifra para el titular —una transferencia de S/ 40 millones al GORE Loreto— lo que recibe es desconfianza frontal. Una comerciante lo dijo sin rodeos: “ese dinero va a ir al bolsillo de las autoridades”. No es “pesimismo”: es memoria de obras inconclusas, promesas recicladas y hospitales que se anuncian más veces de las que se terminan.

Un presidente que visita regiones sin permitir cercanía ciudadana no está cuidando el orden democrático: está construyendo distancia. Y la distancia, en crisis, es abandono.

Reflexión final
Jerí parece gobernar con un objetivo único: llegar como sea al 28 de julio de 2026. El problema es que un país no llega “como sea”. O se conduce, o se precipita. Y cuando el Estado se blinda del pueblo, lo que queda afuera no es solo la gente: queda afuera la verdad.

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