Velarde: “No estamos vacunados contra los malos gobiernos”

Foto: Diario Expreso.

Julio Velarde no salió a hacer poesía económica: soltó una advertencia que debería estar pegada en cada mitin de 2026. “No estamos vacunados contra los malos gobiernos”. En el Perú, esa frase no es teoría; es memoria reciente. Hemos pasado una década tratando la política como ruleta y luego preguntándonos por qué el país avanza con el freno de mano puesto.

Velarde admite que en el corto plazo no ve riesgos que tumben las proyecciones de crecimiento. Y aun así, su mensaje no es tranquilizador: es una acusación indirecta a una clase dirigente que ha convertido el Estado en escenario de supervivencia y no de gestión. El Perú, dice, ha resistido “pruebas de estrés” impresionantes. Traduzcamos sin eufemismos: ocho presidentes en diez años, crisis institucional permanente, leyes populistas, inseguridad desbordada. El país no se sostuvo por virtud política, sino por una macroeconomía que ha funcionado como chaleco antibalas. Pero hasta el mejor chaleco se rompe si lo usan como excusa para seguir disparando.

Por eso su llamado a “estabilidad y prudencia” es casi un reclamo ciudadano. Porque en campaña se promete todo y se explica nada. Se ofrece crecimiento como si fuera cuestión de voluntad, y se oculta que el crecimiento necesita confianza, inversión, reglas claras y un Estado que no cambie de humor cada semana. Velarde recuerda los 70 y 80 como décadas perdidas: cuando el populismo se vuelve política pública, el daño no llega en el aplauso; llega después, en el empleo precario, la inflación, el ahorro pulverizado y la migración como salida.

Luego está la inseguridad, el indicador más brutal de un país que se está cansando. Velarde lo dice sin dramatismo: empresarios medianos y grandes envían a su familia fuera y comienzan a mirar dónde invertir. Eso no es “pánico”: es cálculo. Y cuando el cálculo se va, se va la inversión; cuando se va la inversión, se va el empleo; y cuando se va el empleo, la política vuelve a vender humo.

Y el Congreso, fiel a su guion, insiste en atajos. Velarde califica de “insensata” la propuesta de retiro de la ONP y explica lo básico: no es un fondo individual, es un sistema de reparto. Vender retiros como “tu dinero” es popular, sí, pero también es una forma elegante de desfinanciar pensiones y patear la bomba para que explote cuando ya nadie esté en el estrado.

Velarde no está atacando a un partido: está describiendo un riesgo nacional. La economía puede aguantar crisis políticas un tiempo; lo que no aguanta es que la irresponsabilidad se convierta en costumbre.

Reflexión final
El país no necesita más “salvadores” de campaña ni más leyes con nombre emotivo. Necesita gobernantes que no confundan prudencia con debilidad. Porque si no estamos vacunados contra los malos gobiernos, el próximo brote puede venir con votos… y cobrarse con décadas.

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