(Foto: Stakeholders). Diciembre es, para muchas empresas, el mes que define el cierre del año: sube el flujo en comercios, se acelera la logística y se amplía la canasta de consumo del hogar. Un estudio nacional urbano-rural de CPI Research (muestra: 1,200 casos) confirma que la Navidad sigue siendo un fenómeno masivo en el país: 91% de las personas declara celebrarla, con una participación especialmente alta en los NSE AB, C y D. Este dato, por sí solo, explica por qué la campaña navideña continúa siendo una temporada estratégica para el sector empresarial.
El estudio permite “ver” la Navidad en términos de producto, canal y hábitos. En la mesa navideña, el liderazgo es contundente: el panetón aparece como imprescindible ( 91% en Lima-Callao y 84% en el interior), seguido por el chocolate caliente ( 87% y 77%). El pavo también ocupa un lugar central, aunque con brecha territorial ( 70% en Lima-Callao versus 43% en el interior), mientras que alternativas como ensalada, pollo, vino, chancho y champagne muestran variaciones que reflejan diversidad de presupuesto y preferencias regionales.
Para el comercio, el gran mensaje está en los lugares de compra. El mercado/mayorista se mantiene como el canal principal ( 61% en Lima-Callao y 55% en el interior), pero el supermercado/autoservicio ya tiene un peso relevante ( 41% y 28%), confirmando una convivencia de formatos donde la conveniencia compite con el precio y el hábito. En el interior, además, la bodega cercana gana importancia ( 17% frente a 5% en Lima-Callao), señalando que la capilaridad de distribución sigue siendo decisiva para capturar demanda fuera de la capital.
En paralelo, el “segundo tiempo” de fin de año —Año Nuevo— también tiene patrones claros: la actividad más común es hacer o asistir a una cena en casa (70% Lima-Callao; 54% interior) y el brindis a medianoche (53% y 40%). Las tradiciones se mantienen vigentes (ropa interior amarilla, doce uvas), y en bebidas destacan vino y champagne/espumante como preferencias principales, junto con cerveza y cócteles.
Navidad 2025 confirma una demanda sólida y transversal, con una canasta icónica (panetón–chocolate–proteína) y un mapa de compras donde mercado y autoservicio conviven, mientras la bodega mantiene relevancia en el interior.
Reflexión final
La oportunidad empresarial está en leer estas diferencias sin perder el foco: disponibilidad, precio, cercanía y logística. Cuando las marcas entienden cómo se celebra realmente —en casa, con tradición y decisiones prácticas— no solo venden en diciembre: construyen confianza para todo el año.
