(Foto: El Emprendedor). El 2025 deja una señal positiva para un segmento que suele moverse con discreción, pero con alto potencial de valor agregado: la lencería peruana. Entre enero y octubre, las exportaciones crecieron 11,5% y superaron los US$ 5,4 millones, mostrando que la industria textil-confecciones todavía tiene espacios de expansión cuando combina calidad, especialización y lectura de mercado. En tiempos donde la competitividad exige diferenciación, este desempeño confirma que la moda íntima también puede ser un vehículo estratégico de crecimiento exportador.
El principal destino fue Chile, que concentró 54,3% de los envíos con compras por US$ 2,9 millones y un crecimiento de 21,2%. La cercanía logística, los hábitos de consumo y la afinidad comercial convierten al mercado chileno en una plataforma natural para escalar presencia regional. En segundo lugar se ubicó Estados Unidos, con una participación de 31,9% y una variación positiva cercana al 20%, lo que demuestra que la lencería peruana también puede competir en un mercado exigente, donde pesan estándares, cumplimiento y consistencia.
Además, aunque con montos menores, los envíos alcanzaron mercados como Venezuela, Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, Brasil, Guatemala y Emiratos Árabes Unidos, lo que sugiere un mapa de diversificación en construcción. En un rubro de moda, esta amplitud es valiosa porque reduce dependencia de un solo comprador y permite ajustar colecciones, tallajes y materiales a distintos perfiles de demanda.
En cuanto al portafolio, la categoría líder fue la ropa interior femenina de punto de algodón, con casi US$ 3,8 millones, un aumento de 19% y 68,8% del total exportado. Este dato revela una ventaja competitiva clara: el algodón, por su comodidad y percepción de calidad, sigue siendo un atributo comercial potente. Otras líneas también aportaron al desempeño, como sostenes o corpiños, truzas de fibras sintéticas, corsés y tirantes, además de batas, camisones y pijamas. Esta variedad es importante porque permite atender desde el consumo cotidiano hasta nichos de mayor margen, donde el diseño y la confección fina pueden elevar el precio final.
El crecimiento también se sostiene en el empuje empresarial. Entre las principales exportadoras del periodo figuran firmas como Drodry F, Quale Vest, Lives, Import-Export Jorgito, Inversiones Sol y Luna, Kuyu y otras compañías que vienen fortaleciendo capacidades productivas, oferta y rutas comerciales.
El avance de la lencería peruana en 2025 confirma que el sector textil puede crecer cuando apuesta por especialización, materiales competitivos y mercados bien elegidos, con Chile y Estados Unidos como ejes de consolidación.
Reflexión final
El reto y la oportunidad para el 2026 es dar el siguiente paso: escalar con marca, diseño y valor agregado. Si la industria logra integrar innovación, sostenibilidad y mayor sofisticación comercial, la lencería peruana no solo crecerá en cifras: puede convertirse en un referente regional de calidad y moda íntima hecha en el Perú.
