La Cordillera Blanca desplaza a los Alpes en la lista Forbes 2026

El prestigio internacional vuelve a mirar al Perú con atención, y esta vez lo hace desde una vitrina influyente: Forbes. La publicación incluyó al país en su lista de destinos de aventura imprescindibles para 2026, destacando experiencias que conectan naturaleza, desafío y belleza extrema. Para la sección empresarial, esta noticia no es solo un aplauso turístico: es una señal de mercado, una oportunidad de inversión y una invitación a pensar el turismo como industria sostenible de alto valor.

El foco principal que fascinó a Forbes fue la Cordillera Blanca, en Áncash, reconocida por sus paisajes de alta montaña y rutas de trekking consideradas de clase mundial. En un contexto donde el viajero global busca experiencias auténticas, el Perú compite con un diferencial difícil de replicar: entornos glaciares, biodiversidad, cultura viva y una geografía que permite ofrecer aventura sin “copiar” modelos ajenos. No es Suiza ni los Alpes: es un producto turístico propio, con identidad y escala.

Este tipo de reconocimiento ya tiene impacto medible en el turismo receptivo. El mercado estadounidense lidera las visitas y llega con un perfil renovado: gasta más, planifica mejor y exige sostenibilidad. El gasto promedio por visitante de Estados Unidos subió de US$ 1.503 (2019) a US$ 1.627 en los registros más recientes. Y lo más revelador: 69% viene motivado por actividades de aventura y 76% por turismo de naturaleza. Entre enero y noviembre de 2025, más de 557 mil estadounidenses ingresaron al país, confirmando una tendencia sólida de recuperación y crecimiento.

El dato empresarial clave es que el interés internacional ya no se concentra únicamente en Cusco. Aunque Machu Picchu sigue siendo un imán, la estrategia de Promperú y el impulso mediático de Forbes están ampliando el mapa. Regiones como Amazonas, Loreto, Madre de Dios, Arequipa y Puno ganan terreno como destinos de lujo, sostenibilidad y experiencias transformadoras, abriendo espacios para nuevos operadores, hotelería especializada, guías certificados, transporte, gastronomía local y servicios vinculados a conservación.

Forbes no solo recomienda un destino: valida un potencial económico. La Cordillera Blanca y las regiones emergentes demuestran que el Perú puede crecer en turismo con mayor valor agregado, diversificando su oferta y reduciendo la dependencia de un solo polo.

Reflexión final
El reto —y la oportunidad— es convertir este reconocimiento en una política de competitividad: infraestructura responsable, seguridad turística, capacitación, formalización y protección ambiental. Si el mundo busca aventura con propósito, el Perú puede liderar con una propuesta clara: naturaleza imponente, cultura auténtica y un modelo de turismo que genere empleo sin sacrificar lo que lo hace único. (Foto: Panamericana).

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