FIFA Series 2026: invitan a Chile y Venezuela, Perú ni aparece

La FIFA anunció su “Mundial de Amistosos 2026”, bautizado oficialmente como FIFA Series 2026: 48 selecciones, sedes repartidas y una promesa de “partidos significativos” para todos, sin importar su nivel. Suena inclusivo, moderno y hasta solidario. Pero, como suele pasar cuando el marketing pisa fuerte, la realidad te guiña el ojo con ironía: invitaron a Venezuela y a Chile… y Perú, aun por encima de la roja en la tabla, fue ignorado. En el fútbol, a veces el silencio es más elocuente que el marcador.

El dato golpea porque no es un detalle menor: Chile fue último en las Eliminatorias, con 11 puntos en 18 partidos. Un rendimiento pobre, sostenido y sin atenuantes. Venezuela, por su parte, quedó a un paso de la repesca, es cierto, pero también cerró con una goleada que la sacó del sueño. Y aun así, ambos reciben la llamada. Perú, en cambio, se queda viendo cómo la fiesta se arma… sin su invitación.

¿La explicación oficial? El comunicado habla de “diversidad” y de ofrecer partidos relevantes, “independientemente del nivel de desarrollo”. Perfecto. Entonces, ¿qué pasó con el “nivel de desarrollo” peruano? ¿En qué casillero quedamos: irrelevantes, incómodos o simplemente invisibles? Porque el problema no es solo la invitación; es lo que refleja: la pérdida de peso institucional de la selección y, sobre todo, de su dirigencia.

En el fútbol global no basta con competir: hay que existir. Y existir implica relaciones, gestión, credibilidad, planificación y presencia. Si te ignoran en un torneo de amistosos con 48 selecciones —donde entran equipos de perfiles muy distintos y de múltiples confederaciones— es porque algo falló más allá de la cancha. No es “mala suerte”; es déficit de influencia. Es esa sensación de que la FPF aparece tarde, habla poco, gestiona peor y se preocupa más por apagar incendios que por construir un proyecto.

Y el costo de esta invisibilidad no es simbólico: los amistosos también son vitrina, ritmo competitivo, pruebas tácticas, roce internacional y, sí, recursos. Mientras otros aprovechan el calendario para recomponer, Perú queda atrapado en el limbo: sin Mundial, sin hoja de ruta clara y ahora también sin escenarios de alto perfil. El círculo perfecto de la mediocridad: cuando te va mal, te invitan menos; y cuando te invitan menos, te cuesta más salir del pozo.

La FIFA invitó a Chile y Venezuela y dejó fuera a Perú. No es un escándalo diplomático; es una señal. Y las señales, en el fútbol, suelen anticipar crisis más grandes.

Reflexión final
El peor enemigo de Perú ya no es un rival sudamericano: es la normalización de la irrelevancia. Hoy nos sorprende no estar en una lista; mañana nos parecerá “normal”. Y cuando un país futbolero se acostumbra a no estar, empieza a perder algo más que partidos: pierde voz, pierde respeto y pierde futuro. (Foto: Diario Líbero).

Lo más nuevo

Artículos relacionados