Juan Reynoso: “Ojalá todo el fútbol peruano sea solidario”

Juan Reynoso habló fuerte y claro sobre el conflicto de Melgar con 1190 Sports: “Ojalá todo el fútbol peruano sea solidario”. Y no fue una frase para la tribuna. Fue un diagnóstico de emergencia. Porque cuando un campeonato arranca con partidos sin transmisión y clubes obligados a “apretar” para cobrar, ya no estamos ante un problema administrativo: estamos ante un fútbol que funciona a empujones, donde el contrato vale menos que la presión y la palabra “industria” queda como adorno para presentaciones.

La Liga 1 2026 mostró su peor cara desde el primer fin de semana: un partido grande sin señal y otro al borde del apagón. No por una falla técnica, sino por algo más básico: la plata. Melgar se plantó y condicionó el ingreso de cámaras hasta tener garantías claras. ¿Por capricho? No. Por deudas pendientes que no se resolvían con discursos, sino con documentos y cronogramas reales.

Ahí aparece Reynoso con una frase que debería incomodar a toda la cadena: “diera la impresión de que los tienen que apretar o tenemos que llegar a situaciones límite para que esto mejore”. Traducido al lenguaje llano: en el fútbol peruano, para que se cumpla un contrato hay que llevar el asunto al borde del escándalo. Y eso es una derrota institucional. Porque si el sistema solo responde cuando se le aprieta, entonces no hay sistema: hay improvisación con corbata.

La solidaridad que pide Reynoso no es un llamado sentimental. Es un mensaje político dentro del fútbol: si un club cobra solo cuando hace ruido, y el resto calla para no “complicarse”, el modelo se vuelve una selva. Hoy es Melgar; mañana será otro. Y mientras tanto, el hincha —que paga entradas, cable, streaming o datos— se queda con la pantalla en negro, como si la culpa fuera suya por esperar profesionalismo.

Reynoso, además, deja otra verdad incómoda: felicitó que el club haya mantenido sueldos al día pese a no cobrar lo que le corresponde. O sea, en el Perú estamos llegando al absurdo de aplaudir que se cumpla lo mínimo. ¿En qué momento pagar a tiempo se volvió una hazaña?. Ese detalle desnuda el tamaño del problema: hay instituciones cargando el campeonato sobre su espalda mientras otros juegan al “ya veremos”.

Aquí el punto central es simple: los derechos de TV no son un accesorio; son una arteria financiera. Si esa arteria se obstruye, la Liga no solo pierde señal: pierde credibilidad, planificación, capacidad de inversión y respeto. Y el respeto es lo primero que se pierde cuando el negocio se sostiene en cuotas, promesas y parches.

La frase de Reynoso no es una opinión suelta: es una alarma. Si el fútbol peruano no actúa como bloque para exigir cumplimiento, mañana todos estarán negociando desde la debilidad, club por club, deuda por deuda, crisis por crisis.

Reflexión final
La pregunta no es si Melgar hizo bien en plantarse. La pregunta es por qué tuvo que hacerlo. Si para que el dinero llegue hay que poner el campeonato en riesgo, entonces el problema no es Melgar: es el modelo. Y cuando Reynoso pide solidaridad, está diciendo algo más duro: si el fútbol peruano se divide, el negocio lo parte; si se une, por fin se respeta. (Foto: Medio Tiempo).

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