Franja electoral: seis partidos y el negocio con plata pública

La franja electoral debería ser una vitrina de propuestas. En el Perú 2026, está pareciendo una vitrina de proveedores. Ya van seis partidos que colocan publicidad pagada por la ONPE en Nativa Televisión, canal controlado por Abra Producciones S.A.C., vinculado al político Miguel del Castillo (fundador de Primero la Gente y hasta hace poco candidato al Congreso). Y si el país siente que esto huele mal, no es por paranoia: es por experiencia. Porque aquí la política no necesita robar a la vista; le basta con administrar lo público como si fuera propio y luego pedir aplausos por “cumplir la ley”.

Lo que indigna no es solo el hecho, sino la repetición. Un partido lo hace y uno podría hablar de torpeza. Seis lo hacen y ya no es torpeza: es patrón. Los partidos que han direccionado recursos de franja electoral hacia este mismo medio son: Primero la Gente (que postula a Marisol Pérez Tello), País para Todos (candidato Carlos Álvarez), Salvemos al Perú, Partido Democrático Federal, PTE y el Partido Patriótico del Perú. En conjunto, estas seis agrupaciones concentran más de S/ 2.4 millones de dinero público en un solo canal.

¿La defensa? La de siempre: “no hay irregularidad”, “todo es legal”, “los partidos son libres de elegir”. Claro, también es “legal” rozar la línea sin cruzarla. El problema es que la política peruana no vive al límite: vive en el borde, mirando si alguien fiscaliza. Y cuando se trata de dinero de todos, el estándar no debería ser “no es delito”, sino “no deja dudas”. Aquí, en cambio, la duda viene incluida en el paquete.

Hablemos claro: la ONPE asigna recursos para que los partidos difundan propuestas en condiciones de igualdad. Pero si esos recursos terminan fortaleciendo un canal vinculado al entorno de un actor político que, además, estaba en carrera electoral, la franja deja de ser un mecanismo de equidad y se convierte en un mecanismo de direccionamiento. Y en campaña, el direccionamiento siempre tiene un nombre feo: favor. Favor al medio, favor al entorno, favor a la red. Aunque luego todos juren que no ganaron nada.

Mientras tanto, el ciudadano mira el espectáculo desde la tribuna con la billetera abierta. Porque la franja no sale de un árbol: sale del Estado. Y el Estado se sostiene con impuestos, con el IGV del mercado, con el combustible, con el esfuerzo diario de quien no tiene partido, ni canal, ni “empresa controladora”. Es decir: el peruano financia el spot y también financia la sospecha.

Cuando seis partidos —Primero la Gente (Marisol Pérez Tello), País para Todos (Carlos Álvarez), Salvemos al Perú, Partido Democrático Federal, PTE y Partido Patriótico del Perú— convergen en el mismo canal vinculado a Miguel del Castillo, la política no puede pedir que “no sospechemos”. La política se lo buscó. Y si no hay nada que ocultar, entonces que se transparente todo: criterios de selección del medio, tarifas, comparativos de audiencia, contratos y responsables de la decisión. Sin discursos.

Reflexión final
La franja electoral debía elevar la democracia. Hoy la está rebajando a trámite y sospecha. Y el país ya aprendió una regla simple: cuando la política insiste en usar dinero público de forma que parece negocio, el problema no es la percepción. El problema es la política. (Fuente: RPP).

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