Lo que para millones de peruanos fue la “puerta de entrada” al país podría volver a abrirse, pero con un giro moderno y empresarial. El antiguo terminal del Aeropuerto Jorge Chávez no será un espacio en pausa: Lima Airport Partners (LAP) evalúa su reconversión y una de las alternativas más atractivas es que regrese como centro comercial, integrado al nuevo ecosistema aeroportuario. En un momento en que Lima necesita más nodos de servicios, empleo y conectividad, esta posibilidad abre un debate positivo sobre cómo reutilizar infraestructura estratégica con visión de largo plazo.
El plan tiene un primer paso ya definido: LAP destinará US$ 10 millones para adecuar la infraestructura y convertir el antiguo terminal en el primer FBO (Fixed Base Operator) de Lima, es decir, una base especializada para aviación ejecutiva y corporativa. Ese uso “núcleo” garantiza operación y valor aeroportuario; pero lo verdaderamente interesante es el “mix” potencial: además del FBO, LAP contempla cuatro destinos complementarios, entre ellos un centro comercial abierto al público.
Desde la lógica empresarial, la idea tiene sentido: un aeropuerto moderno ya no es solo un lugar de tránsito, sino un distrito económico. Un centro comercial en el antiguo terminal permitiría capturar demanda de pasajeros, tripulaciones, trabajadores del ecosistema y usuarios de la zona, activando retail, gastronomía, servicios financieros, farmacias, tecnología y entretenimiento. En el mundo, los aeropuertos que mejor rinden son los que convierten el tiempo de espera en experiencia y consumo; y los que conectan su entorno con movilidad urbana.
Aquí aparece un factor clave: la reconversión del antiguo terminal se vincula con la visión de “Ciudad Aeropuerto”, donde LAP proyecta desarrollo de servicios para múltiples actores del entorno aeroportuario. En ese escenario, el centro comercial no sería un “mall más”, sino una pieza de servicios integrados: compras rápidas, reuniones, alimentación, logística ligera, conveniencia y soporte a empresas que operan en el hub.
Además, el proyecto abre espacio para una propuesta con identidad local: marcas peruanas, cadenas regionales, emprendimientos gastronómicos y oferta turística que presenten al viajero —desde el primer minuto— una narrativa de país moderna y competitiva.
Reconvertir el antiguo Jorge Chávez en un centro comercial (con operación FBO) sería una manera inteligente de reusar infraestructura valiosa, diversificar ingresos no aeronáuticos y generar empleo, sin perder su rol estratégico en el sistema aeroportuario.
Reflexión final
El reto está en diseñar un espacio que no solo venda, sino que sirva: eficiente, seguro, conectado y con oferta de calidad. Si se hace bien, el antiguo terminal dejará de ser nostalgia para convertirse en un símbolo de algo más potente: la capacidad de Lima de transformar sus activos en desarrollo, experiencia urbana y oportunidades empresariales sostenibles.
