Elecciones: Las irregularidades que derribaron a Piero Corvetto

La renuncia de Piero Corvetto a la jefatura de la ONPE no fue un desenlace inesperado, sino la consecuencia lógica de una cadena de irregularidades que terminaron por comprometer la credibilidad del proceso electoral. La pregunta que hoy se impone no es por qué renunció, sino cómo se llegó a ese punto. Cuando el organismo encargado de garantizar el derecho al voto se convierte en el centro de cuestionamientos, la crisis deja de ser operativa para convertirse en institucional.

El primer golpe ocurrió el mismo día de la elección. Desde las primeras horas del 12 de abril, múltiples locales de votación en Lima reportaron retrasos en la instalación de mesas por falta de material electoral. No se trató de un incidente aislado: el problema fue lo suficientemente grave como para que el Jurado Nacional de Elecciones extendiera la jornada hasta el día siguiente en varios distritos, permitiendo que más de 50 mil ciudadanos pudieran ejercer un derecho que debió estar garantizado desde el inicio. Esa sola decisión evidenció que el sistema había fallado en su función más básica.

A ello se sumó un elemento aún más delicado: las advertencias previas. La Contraloría General de la República había alertado semanas antes sobre deficiencias críticas en el plan logístico de distribución del material electoral. Sin embargo, esas observaciones no se tradujeron en correcciones eficaces. Por el contrario, el día de la elección el sistema mostró las mismas debilidades que ya habían sido señaladas, lo que sugiere no solo error, sino una preocupante falta de previsión.

La explicación oficial también se volvió un problema. La ONPE atribuyó inicialmente los retrasos a la empresa encargada del transporte. Sin embargo, versiones posteriores, incluyendo reportes periodísticos y declaraciones del propio Jurado Nacional de Elecciones, indicaron que los camiones estaban disponibles, pero no habían sido abastecidos a tiempo. Es decir, el cuello de botella no estaba en la carretera, sino en el punto de origen.

El episodio de las cédulas encontradas en la vía pública terminó de agravar la situación. La ONPE aseguró que el traslado de ese material se realizó con presencia policial y supervisión institucional. No obstante, el presidente del JNE contradijo esa versión ante el Congreso, señalando que no hubo acompañamiento oficial ni vehículos registrados. Cuando las instituciones responsables del proceso electoral se desmienten entre sí, el daño no es solo comunicacional: es estructural.

La renuncia de Corvetto no resuelve por sí sola la crisis. Es apenas el reconocimiento de que el proceso electoral estuvo marcado por fallas que no pueden repetirse.

Reflexión final
La democracia no se sostiene únicamente con votos, sino con confianza. Y la confianza no se construye con explicaciones tardías ni con responsabilidades difusas. Se construye con instituciones que funcionen antes, durante y después de la elección. Cuando eso no ocurre, la renuncia deja de ser una salida y se convierte en una evidencia. (Foto: Andina).

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