Roberto Sánchez quiere llegar a Palacio de Gobierno, pero antes tendrá que mirar de frente al Poder Judicial. Según reveló el programa Cuarto Poder de América Televisión, el candidato de Juntos por el Perú afrontará el 27 de mayo una audiencia de control de acusación antes de un eventual juicio oral por el presunto delito de falsa declaración. La escena es políticamente demoledora: quien pide confianza para gobernar el país debe explicar primero qué pasó con casi S/300.000 vinculados a fondos partidarios.
De acuerdo con la investigación difundida por Cuarto Poder, dirigentes del propio JPP denunciaron que Roberto Sánchez y su hermano William habrían recibido aportes de candidatos para las elecciones regionales y municipales de 2018, así como para las congresales extraordinarias de 2020. En total, se habla de S/204.951 en el primer proceso y S/75.755 en el segundo. Casi S/300.000 que, según la tesis fiscal, habrían terminado en cuentas personales de los hermanos Sánchez, mientras ante la ONPE se declaró la brillante cifra de S/0.00.
La ironía es brutal. El candidato que habla de pueblo, ética y transformación tendría que aclarar por qué los recursos de una organización política habrían pasado por cuentas privadas. Porque en política, la transparencia no consiste en levantar el puño en campaña, sino en explicar con documentos, fechas y números de dónde vino y a dónde fue cada sol.
El reportaje también mostró vouchers de depósitos a cuentas personales, no a la cuenta oficial del partido. Además, señaló que Sánchez declaró ante la ONPE un aporte de S/27.400 por el uso de un local partidario; sin embargo, el supuesto donante habría negado haber ofrecido dicho local. Si esto se confirma judicialmente, no estaríamos ante una simple confusión contable, sino ante una forma muy criolla de hacer política: pedir sacrificio colectivo mientras las cuentas terminan en privado.
Roberto Sánchez tiene derecho a defenderse y será la justicia la que determine responsabilidades. Pero el país también tiene derecho a exigir explicaciones antes de votar. No se puede pedir las llaves de Palacio con sombras pendientes en la caja partidaria.
Reflexión final
La política peruana se ha llenado de candidatos que prometen refundar la república mientras no pueden transparentar su propia administración interna. Y ese es el problema: si alguien no logra ordenar las cuentas de su partido, ¿con qué autoridad pretende administrar el Estado? Antes del trono presidencial, Sánchez debe responder por el banquillo judicial. Y esta vez no bastará con discursos; harán falta pruebas. (Foto: Willax).
